Acoso escolar e institucional extremeño

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lunes, 22 de septiembre de 2014

“Personalidad frágil” de víctimas de acoso escolar: Causa para archivar denuncias

 

Manuel Rodríguez G.

blogfondoLeyendo la siguiente noticia es fácil comprender cuál es la dinámica, realidad y ninguneo de demasiados casos de acoso escolar, Según la noticia, a través de la propia Fiscalía, “El año pasado se registraron en ese territorio (Guipuzcoa) cinco denuncias por acoso escolar y bullying a menores, cuatro menos que el año anterior”. Cinco gravísimas denuncias en toda una provincia frente a un 25% de casos que se calculan en estudios tan acreditados como el informe Cisneros de Araceli Oñate e Oñaki Piñuel. Desconozco la población que atiende esta fiscalía, pero presumo que si tenemos en cuenta el informe Cisneros, el aumento de este terrorismo socio-escolar y las denuncias realizadas, el indicador resultante es muy triste, lúgubre y desalentador: Cinco denuncias frente a nueve del año anterior. Todo un “record” porque a este paso, en un período muy breve de tiempo, habrá que darle la razón al Sistema Educativo que sistemáticamente ha negado que el acoso escolar existiese en nuestras aulas – lo mismo que se ha dicho en tantas y tantas sociedades implicadas.

Una cosa son los casos que se han tomado inicialmente en consideración tras las oportunas denuncias (5 casos) y otra muy diferente y bastante llamativa, los que por diversas causas no son contabilizados, desestimados e incluso archivados. Por supuesto no son mostrados.

Llama la atención cuando se dice ““El hecho de que no hubiese testigos directos de tales incidentes, unido a la personalidad frágil de ambas víctimas, aconsejó adoptar la resolución indicada” (es decir archivar la denuncia de esa chica que ha intentado suicidarse varias veces). Lamentable tirar a la basura somatizaciones y secuelas de las víctimas e incluso indirectamente utilizarlas contra ellas para manifestar la “frágil personalidad de la víctima”; es decir usarlas de chivo expiatorio para dar a entender que estas chicas son víctimas de si mismas, dadas sus “débiles personalidades”.

Si observamos las somatizaciones características de quienes han sufrido acoso escolar, como lo muestran cuestionarios tan prestigiosos y precisos con el AVE (Acoso y Violencia Escolar) de los mencionados expertos Oñate y Piñuel, podemos comprobar que todos esos indicadores reflejan el daño psicológico, demasiadas veces irreparables y miden las secuelas de las demasiadas víctimas de “personalidad débil”; tan débiles parece ser que no es extraño que muchas de ellas piensen en la única salida viable en ciertos momentos: el suicidio inducido. Por desgracia, no pocas lo intentarán. Algunas morirán.

AVE (Acoso y Violencia Escolar)

Índice global de acoso: Escala que mide la intensidad de la conducta de acoso y hostigamiento, mediante la frecuencia que la víctima señala que sucede.

Intensidad de acoso: Indicador de gravedad global que permite establecer la intensidad con que la víctima percibe la situación de acoso.

Dimensiones clínicas:

  • Hostigamiento: Conductas de acoso escolar consistentes en acoso psicológico, a través de desprecio, falta de respeto y consideración hacia la dignidad de la víctima.
  • Intimidación: Evalúa conductas de acoso escolar que busca amedrantar, apocar o desgastar emocionalmente a la víctima.
  • Integridad: Conductas conducentes a atemorizar mediante amenazas o extorsión contra la integridad física de la víctima o familiares.
  • Coacciones
  • Bloqueo social: Persiguen el aislamiento social o grupal por la marginación impuesta por esta conducta de marginación y bloqueo hacia la víctima.
  • Exclusión social: Busca excluir y marginar cualquier participación de la víctima a través del aislamiento social.
  • Manipulación social: Conductas dirigidas a distorsionar la imagen de la víctima y desacreditarlo socialmente.
  • Agresiones.

 

Daños clínicos:

  • Ansiedad: Valoración de diversa sintomatología, ligada al cuadro ansioso-depresivo de la víctima.
  • Estrés postraumático: Sensación de peligro inminente, inquietud, nerviosismo y ansiedad de tipo recurrente que da lugar a que algo terrible puede ocurrirle a la víctima.
  • Distimia: Perturbación del humor, manifestado en bajada del tono afectivo, tristeza, desesperanza y estado de ánimo depresivo.
  • Disminución de la autoestima.
  • Flashbacks o reexperimentación intrusiva.
  • Somatizaciones: Presencia de síntomas psicosomáticos en la víctima.
  • Autoimagen negativa: Visión personal deformada de la propia víctima, debida a la propia situación de acoso.
  • Autodesprecio: Se evalúan una actitud de desprecio y odio hacia si mismo, siendo un posible indicador de alerta ante posibles conductas autolíticas.

 

Ante expectativas como las que se leen no es difícil ponerse en el pellejo de estas víctimas. Víctimas no sólo de los acosadores, sino de quienes debiesen prestarles auxilio y por negligencias, desidia, incomodidad, exclusión y cinismo social miran a otro lado negando crueles realidades y desatendiendo ética y humanamente a estas víctimas. Y ahí entramos todos, obviamente unos más que otros…

Hablar de personalidades frágiles, particularmente, me rememora antiquísimas sociedades como la de Esparta, donde cualquier “defecto” del individuo se sentenciaba arrojándolo al Monte Taigueto. En nuestra “avanzada sociedad” parece válido el pretender hacer justicia, justificando que el maltrato recibido por las víctimas es consecuencia de sus diferencias (“debilidades”), sean estas genéticas o como consecuencia de un terrorismo denominado acoso escolar.

Independientemente de la personalidad de cada individuo, NADIE debe ni puede apoyarse en estas reflexiones espartanas. Sencillamente se está usando la justicia como un nuevo Monte de Taigueto; en este caso institucional, donde el golpe nefasto y mortal de la caída será sustituido por la exclusión, desamparo y ostracismo radical y donde la única diferencia quizás sea que “al débil” (por naturaleza o por consecuencia) no se le empuje físicamente sino psicológicamente. Muy mal vamos, me temo…

 

Una menor víctima de acoso escolar intenta suicidarse tres veces

http://www.deia.com/

La Fiscalía de Gipuzkoa recoge que la niña era “vejada por su condición anoréxica”

Una menor donostiarra víctima de acoso escolar ha intentado quitarse la vida por tres veces, según recoge la memoria de la Fiscalía de Gipuzkoa. El año pasado se registraron en este territorio cinco denuncias por acoso escolar y bullying a menores, cuatro menos que el año anterior, aunque en uno de los casos una de las víctimas se intentó suicidar en tres ocasiones. Además, constan también 18 denuncias relacionadas con las redes sociales, la mayoría por insultos y amenazas a través de Tuenti o WhatsApp, de las que únicamente siete dieron lugar a la incoación de expedientes.

Una de las denuncias por acoso escolar afectaba a dos jóvenes, a las que “se vejaba por su condición anoréxica”, una de las cuales intentó suicidarse mediante la ingesta de pastillas la primera vez, y en otra ocasión, tras declarar ante la Fiscalía, trató de arrojarse al río desde un puente.

Las diligencias previas de este caso se archivaron “por no quedar suficientemente acreditados los hechos, aunque todo apuntaba a su existencia (insultos, amenazas y aislamiento en el ámbito escolar)”, señala el informe, que se ha conocido esta semana, y que hoy coincide con el décimo aniversario del suicidio de Jokin Zeberio en Hondarribia, víctima del acoso escolar.

“El hecho de que no hubiese testigos directos de tales incidentes, unido a la personalidad frágil de ambas víctimas, aconsejó adoptar la resolución indicada, dado que de haber habido juicio el resultado probatorio hubiese sido nulo en atención a los expuesto”, precisa.

Este mismo año, agrega la Fiscalía, ha entrado otro expediente en el que figura que la misma chica ha intentado suicidarse de nuevo mediante la ingesta de pastillas a causas de los insultos y amenazas de los que al parecer es objeto en las redes sociales por parte de otras jóvenes.

La Fiscalía menciona también otro caso de bullying, esta vez en el centro de menores Azpilikueta de la Diputación Foral, donde tres jóvenes obligaron a ingerir comida de perro a otro compañero de piso con “un grado importante de minusvalía”. La escena, en que se oía decir “tonto, niño de mierda, mira cómo come, voy a potar, qué vídeo más bueno para YouTube”, fue grabada con el teléfono móvil de uno de ellos y subida a esa plataforma de Internet.

Hay otro expediente relacionado con el caso de un chico al que otros jóvenes rompieron los frenos de la bicicleta y sufrió un accidente de “gran gravedad” que le mantuvo ingresado varios días en la UVI. Los hechos ocurrieron en junio de 2012, pero la causa sigue “viva” por “la tardanza del perjudicado en curar”.

De los siete expedientes incoados por insultos y amenazas en las redes sociales, el de “mayor relevancia”, destaca la Fiscalía, es el de un menor de 14 años que fue atado a un árbol, al que intentaron bajar los pantalones y grabaron un vídeo que fue difundido por WhatsApp.

Señala que “de similar gravedad” son unos hechos ocurridos en 2011, que cuando fueron denunciados ya habían prescrito, en los que una joven accedió al ordenador de otra y, tras descubrir sus claves, se apropió de tres fotos en las que estaba desnuda y las distribuyó a terceros por la cuenta de correo.

 

 

 

 

domingo, 21 de septiembre de 2014

Diez años sin Jokin

 
jokin
Manuel Rodríguez G.

El 21 de septiembre de 2004, Jokin , un joven adolescente, acabó con su vida, obligado por mal denominados compañeros que le presionaron a ello. Fue la primera víctima oficial del acoso escolar o bullying, en España, aunque es fácil prever que antes hubo otros que, aunque obligados a llegar a radicales posturas, presionadas y empujadas por las vejaciones, burlas, maltratos físicos, psicológicos, aislamiento, exclusión, hostigamiento, soledad obligada, desprecios y tantos y tantos otros impedimentos; seguramente en el informe forense no constaba como causa de defunción la muerte por el acoso y derribo hacia estas víctimas por terceros. Os dejo con un homenaje, que se hizo en el cuarto aniversario de la muerte de Jokin. Espero que nadie olvide esos hechos. Menos aún sus verdugos y los que a día de hoy son aprendices aventajados de éstos.


Soy la persona
que tu acosaste en el colegio
Soy la persona
que no sabia ser divertida .
Soy la persona
que ridiculizaste y odiaste .
Soy la persona
que tu hubieras matado y odiado.
Soy la persona
que sentaba solo .
Soy la persona
que caminaba a casa solo.
Soy la persona
que aterrorizabas cada día.
Soy la persona
que no tenia nada que decir.
Soy la persona
con dolor en los ojos.
Soy la persona
que tu nunca viste llorar.
Soy la persona
que vive sola con sus miedos .
Soy la persona
destruida por sus compañeros .
Soy la persona
que tu ahogabas en tus burlas .
Soy la persona
que deseaba no haber nacido .
Soy la persona
que tu destruiste por pura diversión.
Soy la persona
pero no la única.
Soy la persona
cuyo nombre no sabias .
Soy la persona
que simplemente no puede librase.
Soy la persona
Que tiene sentimientos también.
YO SOY UNA PERSONA EXACTAMENTE IGUAL QUE TU………..
TOMA POSTURA
SOMOS MUCHOS
ESTAMOS EN TODAS LAS PARTES .
EN RECUERDO DE JOKIN Y LOS JOKINES QUE SON SOLO CIFRAS .............
Fuente: http://noalacosoescolar.blogspot.com/2008/09/4-aos-de-jokin_24.HTML
a través de http://vagabundotraslalibertad.blogspot.com/2010/09/ayer-se-cumplieron-6-anos-sin-jokin.html


Fuente vídeo: http://www.youtube.com/watch?v=Q81bsGI-JcY&feature=player_embedded






sábado, 13 de septiembre de 2014

Los niños que son víctima de acoso escolar son más propensos a sufrir terrores nocturnos y sonambulismo

 

Europa Press

ACOSO PESADILLALos niños que son intimidados o que han sufrido acoso escolar entre los 8 y 10 años son propensos a sufrir parasomnias -sonambulismo, terrores nocturnos o pesadillas- años más tarde, según un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Warwick en Reino Unido.

El estudio, publicado esta semana en 'Pediatrics', PEDIATRICS.pdf , se realizó en una cohorte de niños del Estudio (ALSPAC) que fueron entrevistados en la escuela primaria (8 y 10 años) y en la escuela secundaria (12-13 años).

"Encontramos niños que fueron intimidados a los 8 años o 10 años que eran más propensos a tener pesadillas, terrores nocturnos, sonambulismo a la edad de 12 años. Por otra parte, los que fueron acosado otros eran más propensas a tener cualquier parasomnia", ha explicado el profesor Dieter Wolke, de la Escuela de Medicina de Warwick y el Departamento de Psicología, y unos de los autores del estudio.

La doctora Suzet Tanya Lereya, del Departamento de Psicología de la misma universidad, añadió que el estrés podría ser un mecanismo importante para la asociación entre la intimidación y parasomnias.

"Las pesadillas puede ocurrir cuando la ansiedad excede un nivel umbral y varios estudios han sugerido que la ansiedad rasgo puede estar relacionado con la frecuencia de parasomnias. Sin embargo, incluso después de controlar los problemas de ansiedad preexistentes nuestros resultados mostraron que siendo intimidado puede aumentar el riesgo de parasomnias", ha señalado.

"Si un niño experimenta parasomnias frecuentes, los padres, maestros, consejeros escolares y los médicos debería considerar que se está sufriendo una intimidación. Esto permitiría la detección de los niños intimidados y les proporcionaría la ayuda que necesitan en un momento temprano para reducir los efectos negativos de la intimidación", concluye.

Fuente:

http://www.eleconomista.es/

lunes, 8 de septiembre de 2014

Un terrorismo denominado acoso escolar

 

Manuel Rodríguez G.

exiliadosVergonzosa y sistemática realidad la de obligar con presiones y chantajes zafios a acudir a determinados guetos psicológicos, bajo la falsa fachada de “Escuelas” a quienes son hostigados por comisión de maltrato (por acosadores) y omisión de socorro (por Direcciones de demasiados centros escolares). Si la víctima se niega a acudir al campo de concentración psicológico, l@s  S.S. apoyando al centro en cuestión y siguiendo las directrices marcadas por la policía política (perdón, quise decir Inspección educativa) pondrán en marcha su enorme arsenal psicológico-propagandístico para fagocitar a la víctima y familia, a través del enorme poder que da la supuesta y “sacrosanta” protección del menor, en forma de presiones amenazantes consistentes en supuestas y cínicas denuncias por supuesto absentismo escolar, lo que dará píe a la posibilidad de la pérdida de la custodia de los padres hacia ese hijo víctima. Éste y su entorno próximo familiar quedan así kafkianamente abocados a dos clases de acoso y derribo: El escolar y el socio-institucional.

La conclusión de esta cruda y lastimosa lección parece clara desgraciadamente: A callar y como se dice vulgarmente “a joderse”… y cómo diría el chiste, si llega el caso dicen los prácticos, los que no se andan con protocolos legales, que hay que tomarse la justicia por uno mismo, pero eso sí: “que no se note”. No vaya a ser que te llamen “Mafioso”. Triste, mísero pero real.

¿Por qué se niega tanto acoso y violencia escolar?. ¿No será que en realidad quienes debieran proteger y garantizar los derechos y libertades de esos menores nos están indicando a los demás, que en realidad hay que actuar por uno mismo pero sin que queden pruebas, cual César acomodado y adoctrinado?

Me temo que se está sembrando la semilla de la violencia, se está regando y nutriendo a conciencia. Hay mucha incomodidad y miedo a erradicarla. Estamos siendo educados irremediablemente en esa cultura del miedo. Y lo peor, es un proceso cotidiano asumido y aceptado ya, que pasa factura y que indica la sociedad hacia la que nos conducen irremediablemente estos pastores institucionales. Una sociedad enfermiza, fascista e involucionista, donde prima la fuerza a la razón, la represión a la justicia, la competitividad sin reglas a la cooperación grupal, la sumisión a la verdad…Nos están aduciendo con una siesta generalizada de desidia y dejadez para que asumamos colectivamente y ni siquiera nos alertemos ante tanta violencia social; tanta que ya no vale ni protestar; menos lícito aún denunciar. ¡Así nos va!

- Me gustaría ver la mirada y el discurso de esos supuestos protectores institucionales ante la presencia de madres como la de Jokin, el joven que se tiró por el muro de Hondarribia, el primer caso conocido de suicidio inducido (aunque me temo no el primero)

http://bitacoraacosoescolarbullying.blogspot.com.es/2011/09/el-suicidio-de-jokin-in-memorian.html

- Me gustaría escuchar el argumento de esos responsables ante madres como la de Carla Díaz Magniem, la chica que se tiró por los acantilados en Gijón con tan sólo 14 años

http://bitacoraacosoescolarbullying.blogspot.com.es/2014/04/me-van-buscar-nadie-me-va-defender.html

- Me gustaría conocer la respuesta de estos personajes, cara a cara con la madre de Sarai Mondragón que con 13 años se vio obligada a ahorcarse

http://bitacoraacosoescolarbullying.blogspot.com.es/2014/03/bullying-un-cielo-lleno-de-angelitos.html

- Me gustaría  observar el rostro de quien debería explicar a la atónita madre de Mónica Jaramillo que con 15 años y como las anteriores no pudo más, por qué nadie hizo nada por esa joven …. esas y muchas más; víctimas todas ellas de una forma u otra obligadas a ir a un lugar donde lo de menos era el aprendizaje, socialización y cooperación, como tan repetidamente se nos cuenta, pero donde esa presión, violencia y chantaje por activa o pasiva indujeron al suicidio  a estas víctimas condenadas y empujadas a tomar la decisión más radical en sus breves y obligadas biografías rotas…

http://bitacoraacosoescolarbullying.blogspot.com.es/2013/10/acoso-escolar-justicia-o-incomodidad.html

http://bitacoraacosoescolarbullying.blogspot.com.es/2013/10/adolescente-se-suicida-tras-el-bullying.html

http://bitacoraacosoescolarbullying.blogspot.com.es/2011/12/breves-biografias-obligadas-y-rotas.html

 - Me gustaría saber qué pueden decir a los ojos quienes se denominan garantes institucionales a esa madre de la que habla la siguiente noticia, cuando su hija aterrorizada le ruega que no la lleve a esa cárcel escuela…

(En recuerdo de todas las víctimas obligadas a acudir a sus clases y que ya no están con nosotros; a mi hija, que se vio obligada a exiliarse de sus colegios presenciales con 10 años; a Marta Plaza, una joven que este año tampoco irá a su clase, al igual que demasiados niños a los que la cobardía institucional, lejos de arroparlos y protegerlos los ha etiquetado míseramente de absentistas escolares; y cómo no a esa chica de Bailén, último caso conocido y desgraciadamente quizás mañana penúltimo… por el momento Triste )

 

bullying 0008Miedo al acoso escolar

Una madre de Bailén asegura que su hija de 9 años es víctima de los compañeros y critica que Educación no le da alternativa

ABC  http://sevilla.abc.es/andalucia/andalucia.asp

¿Qué me pasará en el colegio? ¿Qué me harán hoy? Vivir aterrorizado con la idea de asistir a la escuela es algo por lo que no debería pasar ningún niño. Tampoco ningún padre debería ver sufrir a uno de sus hijos por algo que tendría que ser evitable: el acoso entre escolares. Esta situación es la que afirma estar viviendo una madre de Bailén (Jaén) con su hija de 9 años, alumna del Colegio de Educación Primaria General Castaños. Su principal interés a día de hoy es evitar a toda costa que la pequeña comience el curso en el mismo colegio, pero asegura que la la Delegación de Educación le ha dicho que «no hay plazas en ningún otro».

Tener verdadero miedo a ir al colegio, padecer síntomas psicosomáticos, sufrir un bajón en el rendimiento escolar, volverse irritable o dejar de ser invitado a los cumpleaños son síntomas de que un menor está siendo objeto de acoso. La pequeña —siempre bajo el testimonio de su madre— los tiene y, lo que es peor, acumula cuatro partes por lesiones del curso pasado. «Antes era una niña feliz, sacaba buenas notas y tenía muchos amigos», comenta María José, la madre. Ahora, «me pide: protégeme, no quiero volver a ese colegio».

Los partes son del Hospital San Agustín de Linares y del Centro de Salud de Bailén, a los que se suman otras tantas visitas a urgencias por distintos traumatismos y dificultad para respirar. «Fue en el hospital donde me dijeron que no era normal que le pasase todo aquello en el colegio, porque ella al principio no contaba nada», recuerda.

La confirmación y los detalles los tuvo después, cuando comenzó a llevar a su hija al psicólogo y supo, por ejemplo, cómo algunos compañeros la habían tirado al suelo para después propinarle patadas y arrastrarla, la habían forzado a comer cosas del suelo o que era práctica habitual burlarse de ella y de su familia. Y aunque tiene claro quién o quiénes fueron los agresores, al tratarse de menores, no quiere pronunciarse.

Los partes por lesiones remitidos por los médicos al Juzgado de Guardia y una denuncia realizada por María José ante la Guardia Civil no tuvieron el apoyo que ella esperaba entre los responsables del General Castaños, que remitieron informes con su visión sobre lo sucedido al Juzgado Mixto 5 de Linares, quien consideró que «no aparece debidamente justificada la perpetración de delito» y decretó el sobreseimiento provisional.

 

Fuente:

http://vagabundotraslalibertad.blogspot.com.es/2014/09/un-terrorismo-denominado-acoso-escolar.html

sábado, 6 de septiembre de 2014

Bullying a adolescente con autismo, al engañarlo con el reto del cubo helado

 

autismo bullyingUn adolescente con autismo fue víctima de sus compañeros que en lugar de usar agua helada vertieron orina, excrementos, escupitajos y colillas de cigarros.

¿Qué ocurre cuando una causa mediática se combina con el acoso escolar? Un adolescente con autismo fue víctima de sus compañeros al obligarlo a realizar el reto del cubetazo de agua helada.

Los menores de edad sustituyeron el agua con hielos por orina, excrementos, escupitajos y colillas de cigarros; grabaron la humillación y compartieron el video en redes sociales. El chico de 15 años se sintió ridiculizado y prefirió no hablar del incidente con nadie.

Sin embargo, el video fue visto por la madre en el celular del adolescente por lo que exigió a policías de Ohio investigar el acto de crueldad. La policía local indicó los cargos que pueden ser imputados.

Con consentimiento de los padres, el video ha sido difundido en YouTube para crear conciencia sobre el bullying. Hasta el momento el video cuenta con más de 26 mil reproducciones y despertado el rechazo social.

Las siguientes imágenes pueden resultar agresivas para algunos lectores por lo que se sugiere discreción

 

Fuente: SDP Noticias

sábado, 30 de agosto de 2014

Finlandia combate el acoso escolar

 

Educacion en finlandiaEl país nórdico, reconocido por su excelencia educativa, exporta a Europa un sistema que ayuda a prevenir y solucionar los casos de abuso entre estudiantes

Fernando Gualdoni

(Foto: Unos niños participan en el programa educativo KiVa en Finlandia. / universidad de Turku)

En la ciudad de Espoo, a unos 25 kilómetros al noroeste de Helsinki, la escuela primaria Karamzin fue pionera en la implantación del programa KiVa para prevenir y neutralizar el acoso escolar. En una clase, la maestra proyecta una serie de dibujos que muestran diferentes situaciones de conflicto entre alumnos. “¿Es esto acoso?”, pregunta. “Sííí”, contestan en bloque la decena de niños de siete años. “¿Y esto?”. Pero la respuesta ya no es tan homogénea. “Las imágenes les enseñan a diferenciar las situaciones, algunos son simples conflictos y otros son casos de acoso”, dice la maestra.

Kiva, en finlandés coloquial, se usa para describir algo agradable y, al mismo tiempo, es el acrónimo de Kiusaamista Vastaan (contra el acoso escolar). El programa, desarrollado por la Universidad de Turku, arrancó en 2007 y ya se aplica en el 90% de las escuelas finlandesas y se ha exportado a casi una decena de países, entre ellos Holanda, Reino Unido, Francia, Bélgica, Italia, Estonia, Suecia y Estados Unidos. Los estudiantes asisten en tres etapas de su vida escolar —a los siete, los 10 y 13 años de edad— a una veintena de clases en las que aprenden a reconocer el acoso y donde realizan ejercicios para mejorar la convivencia.

Estampas finesas

• Es el país con mayores niveles de democracia y el menos corrupto del mundo. Fue el primero en permitir que las mujeres fueran parlamentarias y el segundo en permitir el voto femenino.

• Dos de las profesiones públicas mejor pagadas son la de policía y de maestro.

• Está en el euro desde 2002 pero es uno de los seis miembros de la UE que no pertenecen a la OTAN.

“KiVa se puso en marcha en esta escuela en 2008”, dice Jouni Horkko, director de Karamzin. “Por entonces, nuestros casos de acoso superaban la media de las escuelas finlandesas, pero tras el primer año de implementación redujimos la cifra en un 60%. Hoy tenemos 500 alumnos y en torno a 14 casos al año”, explica. En cada centro que adopta KiVa hay un equipo de profesores que son los que actúan en caso de denunciarse un caso, pero son todos los docentes los que están atentos a posibles conflictos y los que avisan al equipo KiVa para que intervenga.

Los docentes de KiVa se entrevistan con el o los acosadores, la víctima y a cuantos alumnos crean conveniente citar; sopesan en qué momento es mejor comunicar la situación a los padres y hacen un seguimiento del caso. “Generalmente, tras la entrevista donde el acosador es apercibido, deja de hacerlo. Hay casos difíciles, que pueden llevarnos a cambiar a la víctima de grupo, pero son francamente excepcionales”, comenta una de las responsables del equipo KiVa. Los miembros del grupo contra el acoso (en el caso del colegio Karamzin son cuatro) se compone de maestros que el propio director suele elegir teniendo en cuenta sus cualificaciones universitarias en temas relacionados con la violencia escolar o estudios de comportamiento de grupos, entre otras disciplinas.

Además de una preparación especial, ser parte del equipo requiere una gran dosis de voluntarismo y entrega por parte del docente que, tras ser seleccionado por el director, acepta el puesto. El trabajo de los docentes es a su vez seguido por los investigadores de la Universidad de Turku, que mediante encuestas periódicas observa la implementación y el resultado del programa.

El programa KiVa se usa en el 90% de las escuelas locales y en unos 10 países

“El programa contra el acoso fue impulsado por el Gobierno finlandés tras un par de episodios realmente tristes para la historia de Finlandia”, recuerda Horkko, refiriéndose a los tiroteos en dos escuelas en 2007 y 2008. “La puesta en marcha de KiVa no está relacionada directamente con estos episodios, pero sí puede decirse que hicieron saltar las alarmas de la sociedad y el Gobierno dedicó más esfuerzos a los programas contra el acoso como el nuestro”, matiza. En noviembre de 2007, un joven de 18 años irrumpió en su escuela de la localidad de Jokela, en Tuusula, y mató a ocho personas antes de suicidarse. Casi un año después, en el centro Kauhajoki, en el oeste del país, un muchacho de 22 años asesinó a tiros a una decena de personas antes de dispararse un tiro en la sien.

Ambos sucesos fueron los más violentos en un país que ya registraba a principios de los noventa una de las tasas de suicidios de adolescentes más altas del mundo. Por entonces el Gobierno finés comenzó a aumentar los fondos para estudiar el problema del acoso escolar como una de las principales causas de suicidios y comportamientos violentos. Tras los dramáticos sucesos de 2007 y 2008 y la implementación de programas como KiVa, los casos de acoso descendieron drásticamente y masacres como las de Jokela o Kauhajoki no volvieron a registrarse.

“La lucha contra el acoso escolar ha sido clave para cimentar la excelencia educativa en Finlandia”, afirma Sanna Herkama, investigadora de la Universidad de Turku. El país escandinavo siempre aparece en los primeros puestos en el informe Pisa, que mide la calidad educativa en más de 60 países. Más de la mitad de esos estados son europeos y Finlandia está a la cabeza en la mayoría de los exámenes. La educación en la igualdad —niños y niñas hacen tareas de carpintería, aprenden a cocinar y ayudan a levantar la mesa tras el almuerzo escolar— y en la meritocracia cala en la mayoría de los estudiantes y, a la larga, contribuye a que Finlandia esté considerada una de las democracias más sólidas y menos corruptas del planeta. Y esa convicción de que si haces algo debes hacerlo bien se refleja en las expectativas de muchos jóvenes fineses sobre cómo debe funcionar la Comisión Europea.

Fuente:

http://internacional.elpais.com/

miércoles, 27 de agosto de 2014

¿Hasta cuándo?… otro caso más: El destierro del acosado

 

CronologiaManuel Rodríguez G.

No puedo negar que cada vez que leo noticias como la que abajo reproduzco, aparece en mí una ansiedad manifiesta y a la vez rebelde, tras saber que demasiados miserables campean a sus anchas, mientras una niña, sigue sola y perdida en su ya triste adolescencia. Vienen a mi memoria experiencias análogas a las que ahí se cuentan, dado que mi hija es un claro ejemplo de víctima ligada a ese terrorismo psicológico, denominado acoso escolar.

Otro caso más y de nuevo la impunidad hace mella en el entorno de la víctima. Y es que la idea que queda es que la violencia es rentable. Solicitud de 80 horas de trabajo para la comunidad ante una posible condena contra los años que el chaval sufrió acoso escolar.

Resolución: Negación del problema por parte del colegio y exilio de la víctima a otro Centro. Y nada más. Esa, desgraciadamente es la postura enraizada del Sistema Educativo y de las Instituciones medradas o complacientes que lo consienten.

Con esa cínica actitud se está macerando demasiada tensión, falta de credibilidad hacia las Instituciones implicadas y un amargo regusto de planteamientos ligados a la toma de decisiones para administrar la justicia por uno mismo; es decir, el mensaje que se está dando a muchos jóvenes es que la denominada Justicia no existe o al menos, ésta es demasiado permeable con los agresores. Por tanto se está acrecentando el aprendizaje inconsciente del “ojo por ojo, diente por diente”, sólo que quien ha sido humillado y hostigado tan cruelmente durante ese dilatado tiempo (incluso con posibilidad de sufrir cuadros ansioso-depresivos y estrés postraumáticos), puede llegar a tener una visión muy radical de ese “ajuste de cuentas personalizado”:

Consigo mismo, sintiéndose desterrado de todos y de todo y “quitándose de en medio”; es decir suicidándose como única salida a su sufrimiento en silencio y la inacción socio-escolar de demasiados actores implicados…

O, por el contrario, vaciando su ira contenida, su dolor y su agresividad almacenada por tanta violencia recibida, de quienes le llevaron a ese túnel oscuro y  desesperado. En el peor de los casos, un mal día, se hablará de  que un loco armado indiscriminadamente “segó” la vida de unos cuantos estudiantes… entre los que quizás estuviesen no sólo algunos de sus agresores, sino incluso algunos testigos cómplices.

Las autoridades seguramente aducirán, en uno u otro caso, una posible enfermedad mental del individuo; sólo que llegado el caso, quizás les incomode confirmar que ante todo fue víctima de ese cáncer silencioso y cobarde, por consentimiento y complicidad de quienes nada hicieron para remediar tan tristes y duras vivencias.

En cualquier caso, habrá ganado la violencia, por omisión o comisión, pero habrá ganado. Es, sin duda alguna, el mensaje que está calando y calará en buena parte de la sociedad Triste¿A quién se lo debemos?

 

El martirio de un estudiante acosado

( Fuente:  http://sociedad.elpais.com/ )

Un menor relata en un sumario judicial las  humillaciones y agresiones a las que le sometió un grupo de compañeros de clase durante tres años

(Foto: Fachada del colegio Santo Angel de Sevilla. / Paco Puentes)

José Antonio Hernández

La escena de la puerta del colegio —su hijo de 15 años abrazado a su hermana, de tres, con “ojos llorosos y mirada perdida”— estremeció a la madre. Intuyó al instante que estaba ante un nuevo episodio del “grupito de siempre” contra su hijo. El que hacía años que venía amargándole la vida. Era 31 de marzo de 2011 y A. (todos los protagonistas de este reportaje son menores de edad) confesó a la madre que tenía miedo por si le pegaban los del “grupito”. Ese día fue el último que acudió al colegio Santo Ángel de la Guarda, de Sevilla. Desde entonces, las comunicaciones entre el colegio y la familia se desarrollaron vía burofax. Los padres acusaron al colegio “de no hacer nada para evitar el martirio” vivido, y más tarde lo detallaron ante la fiscal de Menores, que abrió un proceso por un delito contra la integridad moral.

Un juez de menores de Sevilla absolvió a los expedientados por falta de pruebas

El juicio duró cuatro días. El fiscal pidió 80 horas de trabajo en beneficio de la comunidad para cinco alumnos y nueve meses de libertad vigilada para uno de ellos. El juez les absolvió porque algunos hechos estaban prescritos y de otros no había pruebas. Aun así, la sentencia deja abierta la vía civil por si los padres quieran exigir una indemnización por los daños causados a su hijo.

Según el sumario judicial, los primeros problemas empezaron en 2009. Al chico le molestaba que le pusieran motes alusivos a su cabeza. Los motes iban acompañados de aislamiento e insultos: “Cabezón, champiñón...”.

Un día, en clase de informática, uno del “grupito” convenció a otro para que dibujase un champiñón con un cigarro en forma de cabeza. Ajeno a la treta, el profesor incluyó el dibujo como portada en todos los monitores, conectados en red. Al abrirse las pantallas, las risas de la clase sembraron de lágrimas los ojos de A. “Sentí vergüenza y agaché la cabeza”, contó A. después a la policía. El profesor quitó la imagen y le pidió perdón. Dibujos parecidos aparecían algunas mañanas en la pizarra. Para A. el colegio se convirtió en un suplicio. Su rendimiento cayó estrepitosamente: “¿Qué me pasará hoy? ¿Qué me harán? ¡Y nadie hace nada...!”. El menor intentó quitarse la vida.

Algunos alumnos tenían la costumbre de tirarse bolígrafos unos a otros en los cambios de profesor. A. perdió muchos. Los del “grupito” se los quitaban del estuche y no se los devolvían. Sus escasos amigos también habían sufrido en ocasiones las arbitrariedades de estos líderes de la clase.

El fiscal pidió 80 horas de trabajos comunitarios para los cinco implicados

A. comenzó a acudir a este colegio concertado con cuatro años. Sus problemas empezaron cuando, en sexto de primaria, vio a un alumno que hasta entonces creía amigo, romperle la cremallera de la cartera. Lo comentó a sus padres y estos a los del otro (cuya inicial es B.). B. nunca se lo perdonó. Durante la ESO, comenzó “a difamarle”. “Es un chivato”, expandía en el aula. Luego llegaron los motes, y el aislamiento.

A. no entendía por qué siempre era él la diana del grupo. Lo pasó muy mal el día en que uno de ellos le convirtió en objetivo de un violento juego escolar que ellos llamaban chante. Ese juego les sirvió para propinarle “15 puñetazos normales y tres muy fuertes”. Aprovechando que un alumno estaba distraído, otro amagaba con darle un golpe. Si en un acto reflejo la víctima se apartaba, el que había hecho el amago buscaba la mano de los alumnos que hubiesen presenciado la acción; por cada uno que se la estrechase, este se consideraba autorizado para darle un puñetazo en su nombre. 26 alumnos estrecharon la mano. Cuando su madre le vio por la noche el moratón, A. mintió diciendo que se lo había hecho en baloncesto.

Otro de los alumnos que le hacían “la vida imposible”, era un repetidor de curso con problemas con la Fiscalía de Menores. A. le tenía pánico. Según la fiscalía, un día le robó un móvil de 400 euros. El chico pidió que se lo devolvieran pero solo recibió como respuesta “rostros de risa”.

Poco después, otro alumno llamado M., el que más solía humillarle con los motes y su verdugo en el juego del chante, interrumpió un día una clase y exigió que apareciese su teléfono. No lo tenía en su mochila. Él y sus amigos dieron por hecho que había sido A. Le miraron la cartera y, al ver que no estaba allí, le pidieron que se subiera los pantalones por si lo llevaba en los calcetines, y luego que se los bajara por si lo guardaba en los calzoncillos, delante de toda la clase. A. mostró los calcetines y salió corriendo del aula. El teléfono estaba escondido en un árbol, según confesó el menor a un amigo. “Quiero que se dé cuenta de lo mal que se pasa. Pero se lo devolveré dentro de unos días”, se sinceró. Su amigo se comprometió a devolverlo por él sin delatarle. Aun así, trascendió su autoría y los problemas con el grupo arreciaron. Insultos, empujones, mofas constantes... Varias veces acudió A. a la orientadora del colegio para expresarle su malestar por las vejaciones. La orientadora, según el sumario, habló con quienes le insultaban y les dijo que debían acabar con su acoso.

No solo le insultaban: también llegaron a ponerle de escudo de fechorías de otros. En una ocasión el grupo le acusó de ser uno de los alumnos que había escupido a través de una ventana unos padres que visitaban el centro. A. temió que si no lo admitía le pegasen a la salida de clase, y se confesó autor. “Me dolió mucho”, contó el menor al fiscal. La misma impotencia que sintió el día en que otro miembro del grupo, lanzó un borrador en clase y destrozó un castillo en el que el menor estuvo trabajando durante la Semana Santa para entregarlo al profesor de manualidades. Este le exigió que pidiera disculpas. Y lo hizo, pero “riéndose”.

Cuando todo estalló el 31 de marzo de 2011, los padres de A. empezaron a explicarse la tristeza que solía traer a casa el menor, y por qué un adolescente que sacaba buenas notas de pronto suspendía la mitad de las asignaturas. Se activó el protocolo de acoso, pidió el cambio de centro y ahora hace una vida normal en un nuevo centro.

Los padres denunciaron al colegio como responsable subsidiario. La versión que dieron los responsables del Santo Ángel de la Guarda es que no supieron del acoso hasta mayo de 2011, y que dieron una “respuesta inmediata y proporcionada” a todos los hechos (los motes, el robo del móvil...). Los padres de A. han logrado que la Junta de Andalucía traslade a su hija pequeña al mismo colegio que su hermano. Huyen de la imagen que se encontró la madre aquel 31 de marzo a las puertas del colegio.

 

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