Acoso escolar e institucional extremeño

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martes, 15 de abril de 2014

'Mañana me van a buscar. Nadie me va a defender'

 

  • Nuevas pruebas apuntan al acoso de la menor de 14 años

  • La familia pide que se reabra el caso, un año después

  • Presentan conversaciones entre la niña y su hermana en Facebook

PEDRO SIMÓN Madrid

Hace justo un año, Carla salió de su casa y caminó en dirección contraria al colegio, surcó la bahía de Gijón por la playa de San Lorenzo y subió a un alto junto al Cantábrico.

Allí fue vista por última vez en un aleteo de jueves. Cuando encontraron el cuerpo de la niña roto, todos querían saber qué la empujó.

Era 2013 y cayó en 11 de abril. Hoy también lo es. El interrogante de aquel suicidio sigue en el fondo del mar.

Montserrat Magnien, con un retrato de su hija

Ayer mismo, en la víspera de la prescripción del posible delito de acoso escolar, su familia fue a la Justicia con su aniversario y su adolescente. La madre ha

 

pedido a la Fiscalía de Oviedo que reabra el caso a la luz de las nuevas comunicaciones encontradas en las redes sociales.

No es sólo que en el centro escolar la llamaran «bizca», «bollera» o fuera bautizada con aguas fecales del baño. EL MUNDO ha tenido acceso a varias conversaciones aportadas en la denuncia de ayer y desconocidas hasta ahora.

Carla: «Mañana... Salgo... Y no sé si salir. Porque me van a buscar».

Andrea, su hermana: «Buffff. Pues intenta ir por donde sepas que no paren y con muchos amigos».

Carla: «Nadie me va a defender. No hay huevos».

Andrea: «Grrrrrr. ¿Pero qué te hacen?».

Carla: «Insultarme».

Andrea: «Pues caga para ellas».

Carla: «Ya, eso hago. Pero cuando te quieren pegar...»

Montserrat Magnien, con un retrato de su hija CARLOS GARCÍA POZO

La charla inédita -que tuvo lugar dos meses antes de que la chica de 14 años se quitara la vida- es sólo un extracto de las seis páginas de Facebook aportadas a la denuncia.

La hermana mayor vivía por entonces fuera de casa y hacía meses que Carla había manifestado las vejaciones de las que era objeto. Ya había empezado a autolesionarse en las muñecas después de las agresiones, ya ocultaba luego las marcas con pulseras, ya estaba escrito en una de las actas del colegio: Asunto: Carla Díaz. Temas tratados: problema de acoso escolar [señala el nombre de varias menores]. Medidas a adoptar: vigilar tema de acoso de más alumnas de 2º B.

«La insultaron, le hicieron daño, la persiguieron, vi un vídeo en el que aparecen unas crías riéndose diciendo que la pegaban porque les salía de los cojones», habla Montserrat Magnien, la madre. «Crearon un muñeco virtual muy feo, bizco, y le pusieron el nombre de Carla».

La denuncia presentada ayer señala expresamente el nombre de cuatro chicas y la dirección del colegio Santo Ángel de la Guarda de Gijón; se encuadra dentro del artículo 173.3 del Código Penal (trato degradante contra la integridad moral); pide que se libre mandamiento a varias compañías telefónicas para seguir rastreando en las cuentas que tenía la niña en las redes sociales; recoge los testimonios de varias testigos en el atestado policial («prácticamente todos los días recibía algún tipo de insulto», «a raíz de hacerse pública su condición de bisexual, comenzaron a meterse con ella, llegando a insultarla con frases tipo: bollera, virola y otras frases similares», «me dijo que se iba a suicidar [la noche previa al deceso] porque todo el mundo se reía de ella en el colegio por su problema de estrabismo»); y, finalmente, presenta el hallazgo reciente en Facebook como la enésima prueba que explicaría aquel salto terrible y definitivo.

O sea.

Andrea, su hermana: «¿No me asustes? ¿Qué pasó?».

Carla: «Na, que se meten conmigo».

Andrea: «¿Quién? ¿Y por qué?»

Carla: «Del cole. Pero son mayores».

Andrea: «¿De cuántos años?».

Carla: «Dos más que yo».

Andrea: «En ocasiones desesperadas, medidas desesperadas».

Carla: «Pero se rumorea que me quieren pegar fuera del cole».

Andrea: «¿Dijiste algo malo?».

Carla: «Es que me tienen manía».

Andrea: «¿Cómo no te defienden, mujer?»

Carla: «Miedo...».

Andrea: «¿No tenías amigos? Tíos».

Carla: «Los tíos no pegan a las tías».

«Este asunto nunca se investigó, nació viciado», señala Encarna García, presidenta de la Asociación Contra el Acoso Escolar. «No vamos a permanecer cruzados de brazos. Si el caso no se reabre con las nuevas pruebas, denunciaremos al fiscal de menores de Oviedo por prevaricación».

Un año después de la muerte, Monserrat, la madre, vive allí, asomada al borde de esa fecha.

Fue un 11 de abril como hoy.

Hasta en seis fotos distintas de Carla vemos el mismo jueves.

Extractos de la conversación entre Carla y su hermana en Facebook

Fuente:

http://www.elmundo.es/espana.html

Publicación relacionada:

http://bitacoraacosoescolarbullying.blogspot.com.es/2014/03/agresion-escolar-y-salto-al-vacio.html

domingo, 13 de abril de 2014

Los rostros del bullying


Pese a que se estima que en todo el planeta al menos uno de cada cuatro jóvenes podría sufrir de acoso escolar, los padres parecen no tener conocimiento de si en casa tienen alguno de los protagonistas de este problema. Acá las características de víctima y victimario...

Verónica Pérez

 

Acosador / Victimario

Nombre: "Armando Guerra"
Edad: 13 años.

De acuerdo con los expertos, los jóvenes que tienden a acosar a sus compañeros de clase están en la preadolescencia y en la adolescencia.

Sexo: Masculino. Generalmente los acosadores escolares son varones, pero la tendencia esta revirtiéndose. "Antes, físicamente, en las peleas siempre estaban los muchachos, pero, ahora, también hay jovencitas que hacen daño con la palabra y el rumor", expone Oscar Misle, fundador de Cecodap, organización que promueve la protección de la niñez.

Descripción general

"El victimario no suele tener la imagen que las personas imaginan de 'niño malo' o del joven con un físico que inmediatamente podría reflejar violencia. Muchas veces el victimario puede ser muy popular, seductor, con capacidad para relacionarse, solamente que presenta una serie de actitudes y comportamientos violentos que él mismo no puede reconocer", explica Misle.

La actitud del victimario es identificar a alguien con una condición particular: contextura física, tamaño, tipo de cabello, color de piel, orientación política o la de sus padres, posición económica, religión, orientación sexual, nivel de estudios (los muchachos llamados nerds o "gallos" son víctimas frecuentes del acoso escolar). El victimario selecciona a otro para hacer burlas y generar en el entorno risas que validan el acoso como algo "normal", con el fin de ganar control y reconocimiento (necesidades primordiales de un victimario). La meta es no dejar que la víctima sea visible y marginarla.

El acosador tiene un comportamiento aparentemente normal ante su familia porque, en muchas ocasiones, también sus padres y hermanos usan el hostigamiento y la burla, por ejemplo, a un vecino, como una forma de relación, por lo que el victimario suele no ser percibido como tal.

El victimario también podría llevar el acoso a otros lugares más allá de la escuela: actividades deportivas, tareas dirigidas, zona donde habita, etcétera.

Familia

De acuerdo con Oscar Misle, cuando se estudia la historia de vida del victimario hay situaciones de violencia familiar bien sean de orden físico o verbal. "Puede ser un joven que creció en una familia en la que los límites del respeto no están claros. Ese mismo muchacho busca ser tomado en cuenta, ser reconocido socialmente a través del salón de clases. Igualmente, estos personajes, en muchas ocasiones, están relacionados con 'los populares' del colegio".

En un estudio desarrollado en la Unión Europea, con más de 16 mil estudiantes, quedó demostrado que muchos victimarios crecen con permisividad, prácticamente haciendo lo que les place sin ningún castigo o resultado adverso.

Recomendaciones

Es imprescindible realizar un trabajo individual con el joven acosador. Hay que hacerle ver que está haciendo daño al otro y que está obligado a reconocer sus hechos violentos. Esto debe ser en relación íntima con el orientador o el psicólogo del colegio.

Después es necesario hacer un acercamiento familiar para investigar sus actitudes en el hogar y señalar a los padres qué hacer. Es muy probable que los progenitores ofrezcan resistencia, pero es importante poner en evidencia al acosador para resolver el problema.

El maestro es una figura clave porque es quien está en la posición de darse cuenta del acoso escolar. Es importante que el profesor lleve un registro de los problemas que se suscitan, fecha y resultados. Si ocurre un hecho grave y los representantes de la víctima consideran llevar el caso ante un Consejo de Protección, el registro podría ser útil para resolver el conflicto.

Víctima

Nombre: "Dolores Paz"

Edad: 12 años.

Según el doctor catalán Luis Rajmil, uno de los factores que influyen en ser una víctima es ser más pequeño. En la investigación realizada en la Unión Europea, los niños de ocho años de edad reconocieron sentirse hostigados por jóvenes mayores.

Sexo: Femenino. Aunque cualquier persona puede en algún momento de la vida ser una víctima, las estadísticas muestran una tendencia a que el sexo femenino presente más abusos y acosos.

Descripción general

Tienen una característica que da pie a la burla, inclusive, puede ser un punto positivo (como que son buenos estudiantes). En algunos casos son hasta envidiados por sus logros.

Generalmente son jóvenes tranquilos, tímidos, sensibles, frágiles, a quienes les es complicado socializar, por lo que, con frecuencia, intentan ayudar a los otros estudiantes con las tareas para conseguir amigos.

El acoso escolar propiciaría una actitud de culpa en la víctima. Es decir, que el niño se responsabilice a sí mismo por ser como es. Cree que decepciona a la familia; es un marginado, un invisible, un "x" como usualmente lo llaman sus compañeros.

A medida que el acoso escolar avanza pierde interés por las actividades escolares o extracurriculares, no tiene amigos, se enferma constantemente como consecuencia del estrés. Podría llegar a tener pensamientos suicidas. Misle resume diciendo que la víctima "siente mucho miedo y por ello no cuenta nada en el hogar porque cree que su familia le va a demandar que se defienda y va a señalarlo como un tonto o tonta".

Familia

Los padres de la víctima usualmente reaccionan tarde; es decir, cuando el niño ya no soporta más el acoso escolar y lo comunica en casa porque ya siente miedo hasta de su seguridad personal.

Las reacciones de la familia de la víctima están divididas: algunos tienen una reacción exagerada y se dejan llevar por las emociones. Cuando es así pueden hablar con el maestro o con el acosador al punto de que exponen aún más al jovencito-víctima a posibles represalias (esto responde a que los padres en algún momento también pudieron haber sido víctimas); el otro grupo de padres insta a la víctima a defenderse, a no actuar como "gafo".

Recomendaciones

Se sugiere que los maestros escuchen en profundidad las quejas o determinen el cambio de actitud de un muchacho sin juzgarlo, pues podrían estar por salvar una vida.

El clan familiar está obligada a notar cualquier cambio en las conductas de los más jóvenes. "Lo primero que debe hacer el padre de la víctima es escuchar. Si el niño no lo comunica, el padre puede plantearlo diciendo 'he advertido que', y a través de las palabras permitir que el niño sienta que el padre sabe lo que ocurre y que está preocupado. En la medida en que la familia hace ver al hijo que quiere apoyarlo, este se sentirá tomado en cuenta y respetado", explica el psicólogo Oscar Misle.

Hay que evitar frases y consejos como "aprende a defenderte", "no seas gafo". Si la víctima no se defiende es porque no puede o no sabe cómo hacerlo.

Es importante recordar que también el acoso escolar puede darse a través de vías electrónicas y de redes sociales.

De hablar con las autoridades del colegio, el padre o representante debe solicitar de manera explícita la confidencialidad del encuentro para evitar que la víctima sea aún más hostigada.

Es aconsejable buscar ayuda psicológica profesional…

Fuente:

http://www.estampas.com/cuerpo-y-mente/

viernes, 28 de marzo de 2014

Agresión escolar y salto al vacío

 

  • El fiscal descartó que fuera un caso de acoso escolar sin diligencia probatoria alguna

  • La madre denunciará a la luz de las nuevas evidencias halladas en las redes sociales

Montserrat Magnien, madre de Carla Díaz, con un retrato de su hija, que se suicidó con 14 años.CARLOS GARCÍA POZO

PEDRO SIMÓN

El lunes le llamaban «bizca». El martes tocaba aguantar lo de «bollera». Hubo miércoles en que fue bautizada con las aguas fecales del baño. Jueves con rima: «Topacio, un ojo para aquí y otro para el espacio». Viernes en los que la hoja entera se le volvía un borrón: «No toques eso. Lo ha tocado ella».

Carla y su calendario escolar. Carla y la vida como en suspenso a los 14 años. Carla y una sola asignatura: la de llegar entera al fin de semana.

Hasta que el 11 de abril de 2013 se levantó de la cama, salió de casa, caminó en dirección contraria al colegio, recorrió la bahía por la playa de San Lorenzo de Gijón, subió a un alto junto al Cantábrico, hizo flop y desapareció.

Se lanzó desde el acantilado de La Providencia. El cuerpo sin vida fue hallado en el mar a media tarde. Un año después de su suicidio, la Justicia no trae más que una espuma de vuelta. ¿Por qué se mató Carla?

-Eso. ¿Por qué se mató Carla?

«La llamaban bollera, bizca, le arrojaban agua de los baños. No entendía por qué se metían con ella si nunca les había hecho nada»

-¿Que por qué? Nadie está haciendo nada para saber lo que pasó. Mi hija no es una niña que estuviera mal; hicieron que estuviera mal. La mató el acoso diario, la persecución, lo que le decían, lo que le hacían... Era el monito del colegio. Hasta que no pudo más.

No pudo más Carla Díaz, la hija. No puede más Montserrat Magnien, la madre.

Aunque la Fiscalía de Menores de Oviedo sobreseyó el caso por falta de pruebas a finales de enero, la familia va a pedir esta semana que se reabra a la luz de las nuevas evidencias. Carla y aquel 2º de ESO.

EL MUNDO ha tenido acceso al atestado policial, a los testimonios de las menores que fueron a declarar a comisaría, a documentación interna del colegio Santo Ángel de la Guarda donde estudiaba y a los mensajes que se intercambiaron sus compañeras en las redes sociales que frecuentaba la niña en los días posteriores a su muerte.

El resultado de esta orografía es un mapa donde todas las pistas conducen al mismo lugar: la historia de una muerte encerrada en un cofre que hoy abrimos.

Estaba en las redes sociales.

«Carla se suicidó por tu culpa».

«...todo el SAG [Santo Ángel de la Guarda] se metía con ella».

«Yo sí, me metí con ella, le pegué, nos pegamos, pero, y? fui la única persona acaso? Creo que no, eh, hay mucha gente más que ahora no da la cara, que hizo lo mismo, incluso peor que yo».

«Cuando no puedes más, cuando ya estás harta, cuando piensas que el mundo está en contra de ti, cuando ves todo de mala manera, cuando te sientes mal, cuando están día tras día insultándote, riéndose de ti, haciéndote bullying o burla... puedes llegar a estos extremos».

«Esa pobre niña lo único que quería era vivir tranquila, lo consiguió? No pq? Pq a muchos jilipollas que hay sueltos por Gijón les pareció gracioso reírse de ella, o pegarla según el día que tuviesen».

«Carla da penina [días antes de la muerte], ya ni insulta ni na».

Estaba en el testimonio que una alumna realizó en la comisaría.

«La menor indica que a raíz de hacerse pública su condición de bisexual (...) comenzaron a meterse con ella, llegando a insultarla con frases tipo: bollera, virola [bizca] y otras frases similares, e incluso en una ocasión le arrojaron agua procedente de los baños. (...) Ella no entendía por qué estas personas se metían con ella si nunca les había hecho nada».

«Me dijo que se iba a suicidar [la noche previa al deceso] porque todo el mundo se reía de ella en el colegio por su problema de estrabismo».

«Me dijo que se iba a suicidar porque todo el mundo se reía de ella en el colegio por su problema de estrabismo»

Estaba en un acta que levantó el centro el 18 de febrero de 2013.

«Alumna: Carla Díaz. Temas tratados: problema de acoso escolar [señala el nombre de tres menores]. Medidas a adoptar: vigilar tema de acoso de más alumnas de 2ºB».

Estaba en un mensaje escrito entre visillos por una adolescente que sabe mucho y calla más.

«Elimina lo de la guaja q se suicidó q la poli anda detrás de eso, q vino a mi tutoría y están por las webs y todo, no contestes. Un beso. L».

¿Por qué se mató Carla?

(...)

Buscando la respuesta exacta regresamos a aquellos días, a aquella concertina de tres uves dobles, a aquella chica que corre.

Carla es cariñosa, hiperactiva, la vemos en el sofá pidiéndole a su madre que le compre una mascota, madrugando como suele, tomándose su tiempo para desayunar, sentada encima de Montse. O en su habitación, escuchando a Pablo Alborán, cantando por lo bajo. Porque la niña tiene su estribillo: de mayor quiere ser médico.

Es otoño de 2012, el curso ha empezado hace unas semanas, aparentemente es un día al uso, suena el teléfono y una madre avisa -ahora lo sabemos- del comienzo de algo que lo cambiará todo.

«No lo supe por el colegio. Lo supe por la madre de otra niña. Le pregunté a Carla que por qué se había hecho esos cortes. Una vez, otra. Un día, otro. No me decía nada».

Todo empezó con las autolesiones de Carla, el primer síntoma de que el curso se escribiría torcido, la prueba del nueve de que algo no iba. En las muñecas. Los cortes se los hacía en las muñecas, aprovechando la cuchilla que le quitaba a los sacapuntas, y luego ocultaba las marcas bajo las pulseras.

Así que aquel principio de curso 2012/2013 empezó en la escuela y siguió por los psicólogos. Arrancó con un saco de notables a la espalda y continuó con siete suspensos. Comenzó con la profesora pasando lista y concluyó con un asiento vacío.

«Yo sí, me metí con ella, le pegué ¿Fui la única? Creo que no, eh. Hay mucha gente que hizo lo mismo, incluso peor que yo»

«A partir de los cortes no la dejábamos un minuto sola, la llevábamos al colegio y la íbamos a buscar. Empezó a saltarse clases, a bajar el rendimiento. Sabía que pasaba algo en clase, pero no sabía el qué. Luego supe lo que fueron esos dos años para ella: la insultaron, le hicieron daño, la persiguieron, vi un vídeo en el que aparecen unas crías riéndose diciendo que le pegaban porque les salía de los cojones. Crearon un muñeco virtual muy feo, bizco, y le pusieron de nombre Carla, el monito Carla... Es muy duro saber que estaba pasando esto y nadie hizo nada».

Estamos a tres días del suicidio y su madre ya tiene los impresos para cambiar a la hija pequeña de centro.

Estamos a dos días del suicidio y hay compañeros que refieren una persecución.

Estamos a un día del suicidio y Carla le dice a una amiga que ya no la verá más, que no aguanta otra noche; que ha dejado unas notas en la blackberry para su madre, explicándole todo; que le manda el pin de la tarjeta y la contraseña del móvil; y le da un código que significa providencia.

Estamos en el día de su muerte. Cuando la encontraron en el acantilado, estaba sin su chaqueta negra de corazones blancos.

Gijón amaneció y sufrió una sacudida con aquello. El Juzgado de Instrucción número 3 de la ciudad investigó de oficio lo ocurrido, descartó el homicidio y acabó dando traslado del caso a la Fiscalía de Menores de Oviedo, que descartó el acoso escolar sin ni tan siquiera llevar a cabo ninguna de las diligencias probatorias solicitadas en la denuncia de la madre. En efecto. No se llamó a testificar a las cinco menores sospechosas de bullying. No se libró un oficio para bucear en las cuentas que la menor tenía en las redes sociales Tuenti, Facebook, Twitter y Ask.fm. No se hizo el volcado del portátil de Carla, que aún yace bajo custodia a la espera de que alguien ordene que se mire allí dentro.

Un año después, la familia pedirá esta semana al fiscal que reabra la causa. Así lo harán los abogados Leticia de la Hoz y Luis Manuel Fernández, que aportan decenas de mensajes nuevos y un montón de silencios viejos.

«Con su decreto de archivo, el fiscal ha impedido a la familia ejercer la acusación particular y, con ello, le ha privado de su derecho a investigar la verdad de lo sucedido», señala la letrada. «Parece ser que insultar, vejar y agredir de manera continuada a una menor no tiene relevancia penal».

El caso es que hoy todo son ausencias que nadie explica. En La Providencia Carla hizo flop y desapareció.

Y con ella más.

Desapareció una de las cinco acosadoras señaladas por la acusación: la niña fue trasladada a un colegio de Gerona a los tres días del suicidio, abandonando el curso a medias.

Desapareció la Blackberry con las notas para la madre: si bien el forense concluyó que la niña falleció en torno a las 11.00 horas, hay registrada actividad postmortem en su línea de WhatsApp a las 12.20.

Ahora la madre sabe que, el día en que cumplió los 14, recibió una felicitación como una bomba racimo: «Feliz cumpleaños, bollera». Y así todo.

La letra urgente de Carla -párvula, destartalada, redonda- está en una hoja de apuntes escolares que nos acerca Montse. Con mimo, como si fuera un incunable, quizás la única llamada de socorro manuscrita de la víctima.

«¿Qué te pasa?», le escribe una compañera en plena clase, y le pasa la nota.

«Me están amenazando», contesta Carla, y se la devuelve.

El profesor ha debido de pillarlas. En mayúsculas, con bolígrafo rojo, al pie de la hoja, le advierte a la madre: «Mira a lo que se dedica tu hija en clase».

«La obligaron a matarse»

El acoso escolar afecta al 4% de los niños de Primaria y al 8% de los de Secundaria. En los últimos años ha crecido más entre las chicas que entre los chicos. Hay especialistas que dicen que el bullying está detrás de la mitad de los suicidios entre menores. Y toda esta bola de nieve crece con el alud de la redes sociales... El trazo somero es cosa de la Asociación Contra el Acoso Escolar, cuya presidenta, Encarna García, anuncia que su colectivo estudia denunciar por prevaricación a Jorge Fernández, fiscal de Menores de Oviedo. «Hicieron con Carla lo mismo que con Jokin. La obligaron a matarse. Es terrible», afirma. «El fiscal cerró el asunto sin investigar las pruebas que pidió la madre: mirar en internet para ver si había acoso, tomar testimonio de las niñas. Ahora sabemos esto». En España, el acoso escolar no está tipificado como un delito, sino que se encuadra dentro del artículo 173.1 del Código Penal, referido al delito contra la integridad moral. En la práctica es muy complicado lograr una condena contra un menor. De lograrse, suele terminar con trabajos en beneficios de la comunidad. Al hilo de la incidencia de la esfera digital, el primer ministro británico, David Cameron, señaló públicamente a Ask.fm: en tan sólo un año, cinco menores acabaron suicidándose después de ser hostigados por esta red social. Carla la conocía. Tenía una cuenta abierta. Allí ella era un muñeco feo y bizco que habían creado los demás. Y al que habían bautizado con su nombre. / P. SIMÓN

Fuente:

http://www.elmundo.es/

sábado, 22 de marzo de 2014

Bullying: Un cielo lleno de “angelitos” muertos

 

Manuel Rodríguez G.

suicidSaray Mondragón, niña colombiana de 13 años, dejó escrita una carta a sus padres en la que explicaba que no podía aguantar más insultos, que estaba desesperada y que no quería vivir más así, antes de suicidarse lanzándose de un quinto piso.

“Desde hoy contamos con un angelito más en el cielo. Sabemos que es un hasta pronto", dice la AMPA

La Conselleria de Educación y el Colegio Madre Alberta niegan hechos relacionados con el acoso escolar

 

 

Lunes 10 de marzo. Saray Mondragón, niña colombiana de 13 años, desesperada decide acabar con su vida y se lanza desde el quinto piso de su vivienda, tras el acoso escolar que venía sufriendo como alumna de 2º de ESO, en el Colegio Madre Alberta de Palma de Mallorca. Una carta escrita a sus padres, antes de lanzarse al vacío, así lo atestigua y donde desesperada manifiesta que tras constantes insultos, así no podía seguir viviendo. Horas antes de verse obligada a tomar esa fatal decisión, avisó a una amiga: "No puedo aguantar más insultos".

Finalmente el martes, 11 de marzo, moría.

Como viene siendo descaradamente frecuente y mísero, el Sistema educativo correspondiente no se manifiesta porque se apoya en el socorrido “No hay constancia de que se trate de un tema de acoso escolar. Eso sí, el inspector de la Conselleria de Educación del Govern balear, consternado, se acercó el mismo día de la tragedia, al centro escolar acompañado por el director del Instituto para la Convivencia y Éxito Escolar, Jaume Isern.

Por su parte, el colegio concertado y religioso también se alía con la política del silencio cómplice, en base a la "tremenda delicadeza de la situación", aunque aclara que "no se puede constatar" que la niña fuera víctima de acoso alguno, y, cómo no, aprovechando la ocasión para tirar balones fuera y de paso dudar del clima familiar, arma tan desgraciadamente utilizada sistemáticamente por demasiados colegios cuando suceden hechos de esta gravedad.

Especialmente lamentable y cínico me resulta lo manifestado en una escueta nota con argumentos apologéticos de dudosa ética, a través de la tradicional y correspondiente AMPA:

"La alumna de nuestro colegio nos acaba de dejar para reunirse con nuestro Señor, ya goza del descanso y la felicidad eternas junto a la Virgen y a Madre Alberta. Desde hoy contamos con un angelito más en el cielo. Sabemos que es un hasta pronto. Seguiremos disfrutando de ella a través de la Comunión de los Santos, hasta que llegue nuestra hora y también nos toque a nosotros el premio del descanso eterno".

Resulta patético el mensaje de “conciliación, reunión y felicidad” hacia la víctima menor. Un suicidio inducido por demasiados cobardes agresores y demasiados cómplices temerosos; no por la justicia “divina” sino por el “sacrosanto” oscurantismo de este sistema educativo, sea público o privado, que lejos de clarificar, prevenir y cortar cualquier intento de extorsión física y, sobre todo, psicológica, lo permite, lo alimenta y lo ampara escudándose en el ninguneo y, en este caso, incluso en ganar “angelitos”, allá arriba; en el cielo, eso dicen ellos.

Cielos desgraciadamente poblados de angelitos muertos, de angelitos premiados por ser víctimas de suicidios obligados. Angelitos que no han tenido la oportunidad de decidir si querían partir de este terrenal mundo para reunirse con un Dios, pastor de ya excesivos angelitos muertos.

Desconozco qué pensará “la Virgen y la Madre Alberta”. Desconozco cómo podrían consolar deidad y santa respectivamente a esa madre terrenal, inmigrante y seguramente impotente ante el muy escaso celo de las autoridades por depurar responsabilidades penales ante la muy triste desdicha de perder a una hija en estas condiciones: suicidio por bullying, suicidio inducido Triste.

Dudo que las oraciones, el lavar trapos sucios con el silencio, el negar hechos y prohibir que se hable del suceso, el intentar limpiar una imagen salpicada de sangre y disfrazarla de alegorías religiosas pueda transmitir a unos padres paz, calma, sosiego e incluso supuesta felicidad por ese encuentro anticipado de hija perdida con el divino. Así no:

¡Ya hay demasiados angelitos muertos, allá en el cielo!

jueves, 6 de marzo de 2014

Violencia en las aulas: Brutal paliza a una adolescente

 

Situación patética y típica de los que miran sin hacer nada (de este penoso y muy duro vídeo) ,y sobre todo, de los que graban, cual verdulero espectáculo circense. No me refiero al sano y valioso circo que nos hace reír, emocionarnos y divertir; sino al propio de aquellos espectáculos romanos donde se aplaudía la violencia y la peor de las características de no pocos seres humanos: la crueldad, aderezada con una enorme dosis de violencia y falta de piedad.

El vídeo es impactante y muy cruel, pero se ha añadido (aunque se está retirando de muchos sitios) para que la gente se conciencie y no mire a otro lado ante estos actos salvajes . Llamativo que una de las compañeras de la bestia agresorapida que lo deje ya, que "hay gente"; es decir lejos de ayudar a la víctima se preocupa porque la "bicha" pueda tener problemas, como así ha sido. ¿Dónde est´sa el auxilio a la víctima?, ¿no debería haber castigo por actitudes como estas?

En cuanto a la asquerosa actitud de la adolescente (¿alimaña o persona?) no puedo ni quiero decir más… sin duda alguna, producto de esta enferma y podrida sociedad que genera y potencia, con su falta de valores y apoyo, la violencia y la insolidaridad total. Violencia que quema y desgraciadamente se desarrolla más y más, como una infinita mancha de aceite del mal. Insolidaridad que, antes o después, todos  “tragaremos y escupiremos” , si nadie lo remediaTriste

¡REPUGNANTE Y VERGONZOSO! 

“La agresora se enzarzó a golpes y patadas en la cara y la cabeza de la otra chica, a la que llega a arrastrar por el cabello en presencia de, al meno otras dos jóvenes, que no intervienen para detener la agresión”.


“En medio de los sollozos de la víctima, que permanece acurrucada en el suelo intentando parar los golpes, una de las amigas de la agresora le suplica: «¡María ya basta!, ¡María, para, por favor, que hay gente!, sin que la agresora se detenga por ello”.

“La menor ya tenía un historial conflictivo y se le había llamado la atención en diversas ocasiones por mala conducta”

 

Ocurrió el pasado 26 de febrero en Sabadell (Barcelona). Una menor de 14 años agrede brutalmente a una compañera a las afueras de un centro escolar ante la pasividad de otras niñas que no hacen nada por evitarlo. Una le grita que pare, pero tampoco se acerca. Otras graban la paliza con sus teléfonos móviles. Patadas, puñetazos, golpes de rodilla... este nuevo caso de violencia escolar tiene revolucionado estos días los centros escolares de la localidad catalana. Una directora de un centro cercano ha confirmado a este periódico digital que ya hay presentada una denuncia sobre los hechos. Al parecer, los padres de la víctima también han presentado denuncia ante los Mossos, y el caso está siendo investigado por Fiscalía de Menores. La joven fue atendida con varias contusiones leves.

Dos días después de la agresión, la chica justificaba la paliza a través de su Facebook, en respuesta a varios comentarios de sus compañeros, que le recriminaban su comportamiento. Ella no se mostraba arrepentida, y escribía: "stoy arta de la gente que se mete en mi puta vida,aver gente,si le pege a cierta persona fue porque tenía motivos y que se ponga de rodillas ke? Lo que hizo no tenía perdón.

Al parecer, las menores no estudiaban en el mismo centro. La agresora asistía a clases de primer curso de ESO en el Colegio Escolapies, de Sabadell, al que había sido derivada hace unos meses procedente de otro instituto, debido a su mal comportamiento. La niña ha sido expulsada. La dirección del centro evita pronunciarse ante el asunto.

Uno de cada cuatro escolares españoles sufre o ha sufrido acoso en las aulas, y según datos de la Policía, derivados del Estudio Cisneros sobre 'Violencia y Acoso Escolar', en los casos de graves casi un 54% de las víctimas presenta síntomas de estrés postraumático, como pesadillas, ansiedad, insomnio, flash back o pánico; el 55% sufre depresión y el 53% tiene una imagen negativa de sí mismo.

España es uno de los países de Europa en los que menos se reconoce haber sufrido el acoso escolar de hecho, la Policía señala que, en nuestro país, la mayoría de las víctimas nunca se lo han confesado a un adulto.

Fuente:

http://www.lainformacion.com/

viernes, 28 de febrero de 2014

Acoso escolar: Agresores pasivos, el disfraz oculto del bullying

Manuel Rodríguez G. 

acoso Silvia

Parece mentira que publicaciones como la siguiente, viniendo de la prestigiosa revista “pediatrics” no sean merecedoras de ser tenidas en cuenta por demasiados “profesionales” de la sanidad: pediatras, neuropediatras, psicólogos clínicos, psiquiatras… Y afirmo esto porque han sido demasiados los pseudoexpertos que habiendo sido informados y siendo conscientes del maltrato hacia su paciente – una niña en su momento, hoy adolescente exiliada de los colegios presenciales– en modo alguno se implicaran para erradicar el minante y sistemático maltrato de, insisto, su paciente. Lejos de comprometerse ética y humanamente con el código deontológico hipocrático al que se deben, ninguno de ellos rompió la cadena del silencio cobarde. La mayoría ninguneó el cáncer psicológico que sufría la víctima (y paciente, insisto). Algunos se basaron en que colegios, incluso de corte religioso, pudieran permitir estos viles actos; cuando no esgrimir el argumento zafio de que “había que espabilar” e incluso sería recomendable suministrar fármacos para una supuesta “distorsionada realidad” de la pequeña en su entorno escolar. En modo alguno se quiso plasmar en los informes solicitados, la maldita realidad: ACOSO ESCOLAR”, pues era poco recomendable tachar con esa cruda afirmación el Síndrome de Negación institucional, iniciado a nivel local y expandido cual vergonzosa mancha de fascismo institucionalizado a entornos no ya sólo local, sino regional e incluso nacional, como así quedó plasmado en las nulas respuestas de todo el arco parlamentario ante el auxilio solicitado,

 http://elcuadernodeguillermonoacoso.blogspot.com.es/2010/10/carta-abierta-la-clase-politica.html?spref=fb

Más grave aún fue la respuesta de parte de esos “falsos expertos” donde habría que destacar el distorsionado y polucionado informe psicológico de algún que otro test: “El test de Pata Negra”, donde el objetivo era buscar la supuesta culpabilidad de la familia de la víctima, como ya ocurriese con otros tests y pruebas realizadas sin consentimiento (y por tanto ilegales) a nivel escolar; y no, como se les solicitó, valorar y constatar el proceso de bullying al que la niña había estado y seguía sufriendo.

deseos de morir2Lamentable la actitud de ciertos pediatras locales que, ante la evidencia, no tuvieron tapujos para ocultar ese acoso escolar consentido: Una por quitarse de enmedio, al sentirse presionada por terceros implicados, como así llegó a manifestarme; otro lamentable y mísero por negar los hechos, desentenderse del problema y ser partícipe con su desidia voluntaria de que incluso una harpía asistenta social se negase a escuchar a la víctima, mi hija por cierto.

Como dice el título de la siguiente publicación: “El ‘bullying’ tiene un impacto severo a largo plazo en la salud general”, sólo que ese impacto severo no sólo se debe a los agresores directos, sino además a los demasiados agresores pasivos, que con su silencio, complicidad o cobardía se desentienden de auxiliar y apoyar a la víctima.

 

El ‘bullying’ tiene un impacto severo a largo plazo en la salud general

aveLos niños que han sido víctimas de maltrato físico o psicológico en el ámbito escolar, lo que se conoce como ‘bullying’, pueden arrastrar las consecuencias de dicho acoso durante años, un efecto acumulativo que puede llegar a condicionar su calidad de vida en la adolescencia.

Así lo indican científicos del Hospital Infantil de Boston, en Estados Unidos en un estudio que se publica en la revista ‘Pediatrics’, en el que se han analizado las consecuencias a largo plazo de padecer este tipo de maltrato, lo que según los autores obliga a hacer un seguimiento más riguroso de estos jóvenes a fin de poder evitar que el acoso sufrido tenga más repercusiones.

 

Hasta ahora, los investigadores que han estudiado el acoso infantil han analizado sus efectos inmediatos, justo cuando sufren estos acosos, comprobando como solían provocar un deterioro de su salud física y mental. Sin embargo, había pocos estudios sobre el efecto a largo plazo de dicho maltrato.

ave2Laura Bogart, autora del estudio y su equipo encuestaron a un total de 4.297 estudiantes de quinto, séptimo y décimo curso (de 10 a 16 años) de los estados de Alabama, California y Texas, y vieron que un tercio de los encuestados sufrían actualmente algún episodio de ‘bullying’ durante el curso o lo habían padecido anteriormente. Además, les sometieron a dos pruebas para medir sus habilidades físicas y mentales.

Observaron que quienes lo habían sufrido en algún momento de su infancia o adolescencia obtuvieron mejores puntuaciones en sendas pruebas que quienes actualmente eran víctimas de algún acoso, pero que los adolescentes que lo sufrieron en edad escolar también tenían peores resultados cuando se les comparaban con quienes nunca habían sufrido este problema.

En concreto, vieron que aproximadamente el 7 por ciento de los estudiantes de décimo curso que nunca habían sufrido ningún tipo de acoso obtuvieron una puntuación baja en las pruebas de salud mental, frente al 12 por ciento que habían sufrido acoso, el 31 por ciento que lo padecían en la actualidad y casi el 45 por ciento de aquellos que habían sido agredidos de forma persistente.

Asimismo, alrededor del 8 por ciento de los estudiantes de décimo curso que nunca fueron acosados tenía una mala salud física, en comparación con el 12 por ciento de los que fueron acosados en el pasado, el 26 por ciento de los que la padecían en la actualidad y el 22 por ciento de los que las sufrían continuamente.

La mala salud mental incluye rasgos tales como estar triste, asustado y enfadado, según ha reconocido Bogart, mientras que una mala salud física incluía limitaciones tales como no ser capaz de caminar mucho o tener problemas para levantar peso.

“Las consecuencias del ‘bullying’ no siempre se pueden ver”, según esta experta, de ahí que defienda la necesidad de un diagnóstico precoz de estos problemas y anime a los padres a prestar especial atención a sus hijos para ver si pueden estar sufriendo algún tipo de acoso, sobre todo si están dentro de uno de los llamados como grupos de riesgo.

Fuente:

http://www.psiquiatria.com/, a través de http://pediatrics.aappublications.org/content/early/2014/02/11/peds.2013-3510.full.pdf+html

Publicaciones relacionadas:

http://elcuadernodeguillermonoacoso.blogspot.com.es/2010/08/de-acoso-escolar-e-institucional.html

lunes, 24 de febrero de 2014

Complacer el encubrimiento es sinónimo de complicidad

 

Manuel Rodríguez G.

apoyo

Dentro de la dinámica extorsionante de cualquier tipo de acoso que se precie; indudablemente uno de los puntos clave para que ese cáncer silencioso se desarrolle y “normalice” o, por el contrario, se extinga es la colaboración activa o pasiva, en un sentido u otro del grupo mayoritario de participantes, en este proceso de derrumbe cobarde hacia la víctima.

Ninguna manifestación de descrédito, marginación, fuerza bruta o presión psicológica llegará a enraizar si quien planta estas míseras semillas de odio y propaganda goebbeliana no es apoyado y/o consentido masivamente por la mayoría de los testigos.

La germinación de esas malditas semillas depende no sólo de esos nutrientes cómplices sino del riego sistemático constante, consentidor y complacido de esos muchos testigos. Por el contrario, la falta de suministro de venenosos alimentos y de ese riego  polucionado hará que esa semilla de miedo y odio en modo alguno se desarrolle y finalmente perezca y se extinga.

Para ello, no vale sólo con no regar ni nutrir esas semillas de insolidaridad y desprecio. Hace falta además impedir que sean plantadas y denunciar a quien, de modo nada ecológico, pretende diseminar tanto odio cobarde por tierras, a menudo demasiado jóvenes, expuestas a un futuro incierto. Campos fértiles e ilusionantes que si demasiados observadores mudos y pasivos no lo remedian, los convertirán en inmensas tierras áridas y quemadas.

Tierras jóvenes y prometedoras que necesitan ser aradas por una pala llamada solidaridad.

Tierras fecundas que necesitan ser limpiadas de malas hierbas; esas que crecen donde la dejadez de muchos testigos permiten su reproducción.

Tierras con futuro que necesitan ser nutridas con abonos con un alto componente en apoyo, solidaridad, confianza y cómo no, de la necesaria compañía de otros compuestos valiosos y gratificantes para que una nueva cosecha de dignidad, autoestima e ilusión sea la base de ese campo esperanzador y ecológico.

Tierras en definitiva que no pueden ser labradas sin el apoyo y colaboración de una inmensa mayoría; esa que éticamente debe alzar la voz y denunciar actuaciones tan lamentables ante el quejido solitario de quien se ahoga en una encharcada balsa de incomprensión, desprecio, humillación y exclusión… y lo peor en presencia de demasiados testigos mudos y pasivos; por ende consentidores, encubridores, cómplices y cobardes.

Noticias como la que sigue, son una vergonzosa realidad generalizada. Lo atípico, desgraciadamente, es que finalmente se haga justicia, dado que la arquitectura legal, demasiadas veces sesgada, desplaza a esa justicia amedrantada y ninguneada. Legalidad sospechosamente amistosa con demasiadas instituciones educativas que niegan sistemáticamente estos míseros casos de acoso. Y es que con la Iglesia, digo con el Sistema Educativo hemos topado … Triste

 

Detenidos el director y el jefe estudios de un colegio por ocultar presuntos abusos

(http://www.elperiodicoextremadura.com/index.php)

Coincidiendo con el caso del presunto pederasta en Cáceres, la Policía Nacional detuvo ayer al director y al jefe de estudios del colegio Valdeluz Agustinos de Madrid por no denunciar, aún teniendo conocimiento, los presuntos abusos sexuales de uno de los profesores del centro, quien ya fue detenido el martes. Finalmente ambos quedaron en libertad con cargos y tendrán que comparecer ante el juez cuando sean requeridos.

Precisamente el miércoles, el director, Eustaquio Iglesias, envió un comunicado en el que expresaba la consternación de la institución por los supuestos abusos, y describía la "trayectoria intachable" del profesor en 20 años. Iglesias fue detenido tras la declaración del jefe de estudios, que reconoció que sabía que el docente podía haber cometido abusos.

Por su parte, el profesor está acusado de ocho presuntos delitos de abusos sexuales, uno de violación y otro de exhibicionismo cometidos desde 2006 contra alumnas de entre 12 y 17 años del colegio y de la academia Melodía Siglo XXI. En las últimas horas las víctimas ya ascienden a doce y no se descarta su aumento.

Aprendamos a defender a la víctima y a sensibilizarnos con esta minante y vergonzosa realidad socio-educativa, como así lo hace el joven teñido de pelirrojo, en solidaridad con el chico hostigado. Merece muy mucho la pena … ¡Qué se lo digan a las víctimas!