Manuel Rodríguez G.
Resultan vergonzosas las
manifestaciones PRO PESCA DE VOTOS del actual mandatario regional
extremeño, Guillermo Fernández Vara, en la jornada regional de AMPAS “El
sistema educativo extremeño, acoso escolar y educación sexual desde la familia”,
organizado por FREAMPA-CP, el pasado sábado, 26 de octubre en Almendralejo. Entre otras perlas cultivadas, según se dice en el diario ACOSO ESCOLAR SISTEMA EDUCATIVO REGIÓN DIGITAL ,
Vara expresa que “los niños son lo
más importante que tenemos entre manos”, señalando entre otras cosas
que se está trabajando para mejorar cada día el sistema escolar, “especialmente
en lo concerniente a la diversidad y a la plena inclusión”. Como logro
fundamental subraya que “hace tiempo hablábamos de la educación para todos y
ahora hablamos de la educación para todos, pero en las mismas condiciones”.
Queda claro que el concepto tan mal interpretado y nada llevado a la praxis de
inclusión es usado inadecuadamente por este político de turno, que contempla la
denominada inclusión como igualdad de condiciones y poco más, cuando el
concepto de INCLUSIÓN en si recoge fundamentos tan esenciales como el
condicionamiento positivo (discriminación positiva) hacia el colectivo en
inferioridad de condiciones.

Y es que la INCLUSIÓN, Sr. Fernández Vara, nada tiene que ver con la supuesta INTEGRACIÓN, esa que se realiza en la praxis cual voluntariedad graciable, pero en modo alguno como deber inexcusable y fundamental en pro de los derechos de grupos en inferioridad de oportunidades. Incluir, Sr. político de turno, no es colocar ni dotar a los más desfavorecidos de supuestas mismas condiciones para que la sociedad pueda tenerlos en cuenta. Incluir, sr. Fernández Vara, es dotar de las herramientas necesarias para que determinadas inhabilidades o capacidades puedan equilibrar esa balanza cínica y desajustada en todos los órdenes de la vida. En definitiva, Sr. político de turno, es el Sistema educativo en este caso quien debe adecuarse a las peculiaridades del individuo y no al revés, como así viene sucediendo en este mediocre y trasnochado sistema educativo nuestro, donde esas inhabilidades molestan; tanto que se presiona a este grupo de alumnado para ser granjerizado (Consúltese el enlace INCLUSIÓN: ¿UTOPÍA? )
Continúa expresando el actual Presidente Autonómico extremeño su preocupación por el consumo de tabaco y las nuevas fórmulas de fumar en menores, así como el uso de apuestas deportivas en jóvenes y menores. Sin embargo, llama la atención que, en el artículo en sí, no se hable en ningún momento, del temible e incómodo cáncer socio-educativo del acoso escolar. Desconozco si el tema apenas se tocó (ya que en modo alguno se referencia) o simplemente se nombró expresando supuestamente la enorme preocupación y prevención del mismo por parte del sistema educativo, dado que en dicha reunión se supone entraría a debatirse esta dañina realidad en las aulas, como titula dicha jornada: “El sistema educativo extremeño, acoso escolar y eduación sexual desde la familia”.
“Los
niños son lo más importante que tenemos entre manos” decía el líder socialista extremeño en su
intervención. Al respecto, recordar a este “mirlo blanco” (consúltese el
enlace ODA AL MIRLO BLANCO ) que ya desde 2007 me dirigí a él y denuncié
hechos gravísimos, en este caso el de una niña que, con unos pocos años, ya se
hundía en un fango de mentiras, falsedades y falta de apoyo total en todos los
órdenes para finalmente caer en las redes de un cobarde y mísero caso de acoso
escolar sustentado por el sistema educativo y apoyado por demasiados tentáculos
de la Junta de Extremadura; hechos transmitidos además posteriormente varias
veces a este “político típico” en el 2010 e incluso el año pasado, 2018.
“Los niños son lo
más importante que tenemos entre manos”: Poco
importante, parece ser, ha sido mi hija para sus manos, Sr. Fernández Vara,
niña que contaba tan sólo 9 años cuando acudí por primera vez a usted; manos
nada limpias me temo, nada capaces de apoyar a una niña; manos manchadas -me
temo- de complicidad, inacción y dejadez; manos faltas de ética; manos cobardes
como la de tantos testigos mudos y complacientes que han sido incapaces de
aportar un apoyo necesario y de auxilio ante ese acoso y derribo, no ya sólo a
esa niña, sino incluso a toda su familia. Manos sucias, muy sucias, Sr.
Fernández Vara, tan sucias que a día de hoy esa niña a la que le robaron la
infancia y la adolescencia, ya cuenta con 21 años y unas secuelas psicológicas
y sociales perdurables de por vida. Manos tan sucias e intoxicadas. Sr.
Fernández Vara, como como las de los demasiados cobardes que por comisión u
omisión sustentan, disfrazan y polucionan este terrorismo institucionalizado
denominado acoso escolar, pero que el sacrosanto sistema educativo y demasiados
esbirros con sus enquistados síndromes de negación y de Diógenes institucional,
dicen, cuenta, no existe en los colegios. ¡Cosa de niños, siempre pasó!.
Todo
un Sistema Educativo incoherente y carnavalero, por aquello de disfrazar muy a
menudo con falsas caretas la denominada y a menudo inexistente Atención a la
Diversidad de la que tanto presumen pero escasamente verifican. Las supuestas
Necesidades Educativas Específicas que este grupo de alumnado necesitan,
brillan por su ausencia y Normas teóricamente garantistas, protectoras,
inclusivas e igualitarias como se proclaman en la rancia y agría tesis
educativa, se violan y coartan en la práctica, como casi sistemáticamente viene
ocurriendo, salvo honrosas excepciones.
¿Qué
decir del acoso escolar enquistado en las aulas y del que tanto se ningunea por
el sistema educativo con ese sistemático síndrome de negación y que se extiende
desde la generalidad de direcciones de centros hasta Inspección, verdaderos
conductores y ejecutores de que se intoxiquen, oculten y polucionen tantos y
tantos casos de este terrorismo socio-escolar, y quizás lo peor: con la
complicidad de políticos al uso que siendo alertados de demasiadas situaciones
inmorales e ilegales, apuestan por la cómoda y cínica posición de inacción, con
sus posaderas en la poltrona correspondiente, antes que ser proactivos y tomar
decisiones necesarias y comprometidas
frente a injustas situaciones de muy dudosa legalidad y a veces
prostituidos consentimientos por activa o pasiva, con la inacción y mirar a
otro lado, cuando no la callada por respuesta, amparándose en un cínico e
hipócrita silencio administrativo.
Finalmente, este “político típico”, muestra su nuevamente
presunta preocupación, por el gasto que muchas familias asumen en
relación a los colegios. Recordar al “mirlo blanco” que durante toda la etapa
escolar que mi hija deambuló, se le privó de ayuda en forma de becas o ayudas
por sus necesidades educativas específicas, a pesar de que se cumplía
escrupulosamente con todos y cada uno de los requisitos exigidos. Denegaciones
sistemáticas, me temo, en forma de vil vendetta por mis escritos de quejas y
denuncias. Denegaciones que -opino- podrían constituir incluso prevaricación y
muy graves negligencias de responsables relacionados con el entramado educativo,
más si cabe cuando por el acoso escolar e institucional sufrido me vi obligado
a coger una excedencia en mi trabajo durante tres dilatados años, por lo que
las sesiones de psicoterapia que de modo privado tenía mi hija tuvieron que
dejarse, dado que en esa época me endeudé considerablemente.
¿Preocupación Sr. Fernández Vara? Le invito a abrir una
comisión de investigación sobre el tema, como ya les animé a hacerlo en alguna
que otra ocasión.
Como
iniciaba este escrito, resultan
vergonzosas determinadas manifestaciones de políticos al uso en tiempos de
pesca, que con falsos escaparates de supuesta y virginal preocupación,
honestidad y lucha por el bienestar social no dudan en transmitir enormes campañas publicitarias orquestadas. Se
alabarán los logros conseguidos, las conquistas y derechos inherentes… sólo que
esas medallas quedarán en manos de unos pocos elegidos, mientras demasiados
afectados y familias implicadas seguiremos impotentes, incrédulos, ninguneados,
desasistidos y apenas auxiliadas por lo que publicitan bastantes políticos de dudosa
y escasa altura ética, con tal de que el próximo día 10 de noviembre - “el día
de la gran pesca” - sean muchos los que piquen en esos cebos enquistados de
mentiras y falsas promesas. ¡Así nos va!
Como diría el maestro Serrat: ¡Disculpe Sr. Vara, disculpe el Señor!
Como diría el maestro Serrat: ¡Disculpe Sr. Vara, disculpe el Señor!
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