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ACOSO ESCOLAR E INSTITUCIONAL (Pincha en la imagen)

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sábado, 1 de mayo de 2021

DÍA CONTRA EL ACOSO ESCOLAR: SEGUIMOS IGUAL. NADA QUE CELEBRAR

 Vagabundo



2 de mayo: Día contra el acoso escolar o bullying

A tener en cuenta:

-        Sólo 1 de cada 5 niños reconoce haber sufrido acoso escolar; es decir el 80 % de víctimas y, por tanto casos, son ninguneados.

-        De ese 20% de casos, “teóricamente” tenidos en consideración por el estamento educativo, apenas un 5% finalmente son estudiados y llegan a los juzgados con ciertos visos de “justicia”.

-        El propio poder judicial, con fiscalía a la cabeza, sistemáticamente ignorante funcional de este cáncer socio-educativo, archiva multitud de casos. Lo mismo sucede con el mobbing y relacionados.

-        Apenas un 1% de casos de maltrato infanto-juvenil en el entorno escolar, salen adelante y son perseguidos por la denominada Justicia. En esos excepcionales casos favorables a la víctima, la condena apenas da para terapias psicológicas, que desgraciadamente somatizan y afectan de por vida en la actitud, autoestima, personalidad social, individual, laboral, salud mental y un largo etcétera de los afectados; y por ende, de su entorno familiar más próximo, que son penalizados, vilipendiados, acosados y derribados por bulos y rumorologías sibilinas por el noble hecho de verse obligados a denunciar al entramado educativo y sus múltiples peones implicados por acción u omisión.

-        En definitiva, en este país involucionista de boina y pandereta, el 99 % de víctimas (hablamos de población infanto-juvenil) son ninguneadas, maltratadas, excluidas, marginadas, marcadas de por vida y serias candidatas a engordar la enorme lista de pacientes que serán enviados a salud mental, donde por cierto, poca ayuda tendrán, dado el lamentable estado de desarrollo psicoterapeútico de una especialidad: psiquiatría infanto-juvenil que, a fecha de hoy no existe en la práctica, ya que España es uno de los poquísimos países de Europa que aún no tiene reconocida dicha especialidad médica, por mucho letrero que nos publiciten en las consultas.

 99% de casos ocultados, disfrazados y negados, con la complicidad y alevosía de demasiados actores institucionales y sociales que por inacción, dejadez y/o cobardía permiten que de cada 99 víctimas de 100, éstas sean invisibilizadas, excluidas, señaladas. marcadas y obligadas a visitar probablemente de por vida consultas de psicología y/o psiquiatría, apenas especializadas en estos temas y con menos recursos si cabe aun.

Víctimas que serán tildadas de por vida de inadaptadas, antisociales, sin relaciones sociales, inestables y en definitiva, enfermos mentales. Títulos marcados como se hace con el ganado porque quienes dirigen el estamento educativo, apoyados por el corporativismo y silencio cómplice de instituciones sociales y sanitarias, niegan este terrorismo en las escuelas. Lo ocultan, lo entierran, lo disfrazan, lo invisibilizan y, por tanto, no existe en la estadística. 




Día contra el acoso escolar: SEGUIMOS IGUAL. nada que celebrar ☹


viernes, 22 de noviembre de 2019

ACOSO ESCOLAR O BULLYING: PADRES “HELICÓPTERO” VS HIJOS DE PUTA

Vagabundo

Los padres “helicóptero” causan 3 de cada 10 casos de acoso hacia el profesorado, según manifiesta el Defensor del Profesor, a través de la Coordinadora nacional del sindicato ANPE, Sra. Sequera

Pongámonos en situación: por ejemplo, supongamos que tu hija/o sufre acoso escolar y pones en conocimiento el caso a los colegios. ¡Craso error!: el acoso escolar no existe, por ello ningunearán el tema y lo reducirán a las repetidas frases de “son cosas de niños” y “aquí nunca ha pasado”. Haz caso a los buenos consejos del cole. Vete contento y tranquilo para casa, ya que en horario escolar tu quejica niño está en buenas manos.

Si ves que este supuesto minante proceso de desgaste y hundimiento psicológico va a más y comienzas a ver a tu hija/o somatizando la enorme angustia, depresión, falta total de autoestima e incluso estrés postraumático, ¡no pasa NADA! 
Se dice, se cuenta, que hay víctimas que llegan a suicidarse, pero eso no ocurrirá con tu hijo. Ya te dijeron en el cole, directores e incluso inspección que no hay nada que temer. Sólo son cosas puntuales, típicas de niños y poco más. Al fin y al cabo, ellos están alertas y vigilantes con cada niño para que en sus sacrosantos colegios no sucedan ni se consientan casos de bullying o acoso escolar. Es decir, no seas “coñazo” y atiende a las amables y consecuentes palabras de gran parte del profesorado y de quienes canalizan y dirigen sabiamente. Ellos saben lo que hacen, siempre por supuesto, quieren y buscan lo mejor para el alumnado que atiende. Cuidan con dedicación, respeto y cariño a tus vástagos, eso dicen; habrá que creerlos y confiar en ellos. Es lo único que nos piden a los padres/madres: confianza, señores. Nada más.

Si pasa el tiempo y ves que psicológica y anímicamente tu hijo parece derrumbarse y muestra rasgos depresivos, distimias, ataques de ansiedad, incluso de ira por impotencia hacia lo que le ocurre, si está siempre solo, amargado, se autolesiona, está triste, llora, no quiere ir al colegio, se pone curiosamente enfermo los domingos por la tarde/noche, dejan de contar con el/ella, incluso posibles amistades anteriores, bajan sus notas, pierde el apetito y su autoestima se derrumba, se frustra a menudo e incluso agresivamente te responde; si incluso pierde la ilusión de salir de paseo o coincidir con posibles compañeros en determinados lugares; si sufre pesadillas, e incluso chilla y solloza en mitad de la noche; si la escuchas que se quiere morir, si la motivación que antes tenía por determinados asuntos se exilia de ella; si incluso charla menos en familia y se inhibe, muestra inseguridad excesiva, no quiere hablar del colegio, de antiguos compañeros y se vuelve introvertida, no te preocupes padre/madre.
Cuando hables con el colegio te dirán que es la edad, o que, si tenéis problemas intrafamiliares, si tiene celo de algún hermano e incluso si tu hijo tiene problemas psicológicos de adaptación, etc. pero por supuesto no ligado al clima escolar, ya que este es extraordinario sin duda alguna. Se atreverán incluso, llegado el momento, a invitarte a que lo lleves a algún psicólogo por ellos conocido, con una gran profesionalidad -te dirán-, curiosamente cercano a la apología del centro, por aquello de que el propio colegio le busca una suculenta clientela. Por supuesto, como es de bien nacidos, el agradecimiento de este psicólogo en modo alguno empañará con sus informes y recomendaciones la transparencia virginal de dicho centro y sus actuaciones. No lo olvidemos, en aras de cuidar y proteger al alumno. ¡Faltaría más!
Con todo ello, después de gastaros, padres y madres, unas jugosas minutas para aupar la angustiosa y liliputiense autoestima de vuestro retoño, y aunque no veáis resultados positivos, se os dirá que hay que dar tiempo al alumno, que no os precipitéis y que sigáis creyendo en lo que esos extraordinarios profesionales de la docencia os digan.
En modo alguno, seáis pesados ni os preocupéis por el sobresaliente y preocupante deterioro anímico-emocional de vuestro hijo. No sea que lo sobreprotejáis. Incluso ni caso si, alguna vez, vuestro hijo se pronuncia por activa/pasiva o subliminarmente por “quitarse de en medio”. Seguramente quienes te “ayudan” te dirán que son simples llamadas de atención del niño porque quiere buscar protagonismo y ser el centro de atención, y poco más… ¡Ellos sí que saben cómo actuar!

Si, por el contrario, dudas de lo que te dicen y repiten esos amables profesionales y empáticos conductores de la Educación de tus hijos cuando lo pones en su conocimiento, sin darte cuenta te estarás “equivocando” y quizás, quizás hagas que los problemas de tu hijo en las aulas aumenten, ya que tu conducta errónea, proteccionista y -dicen- exigente, podrá dar lugar a posibles “daños colaterales” hacia ti y tu vástago.

Te habrás convertido en un peligroso padre “helicóptero” y, con ello, en un peligro manifiesto para el bien común y ambiente escolar. El sistema educativo y todos sus asteroides institucionales relacionados se unirán para conseguir la caída de ese molesto padre/madre “helicóptero” y con ello la restauración para que la calma y el buen funcionamiento del sistema escolar salga adelante. ¡Poner en duda la credibilidad de este Sistema Educativo. Faltaría más!

Se buscarán coartadas falsas, se denunciará falsamente a la familia, se tergiversarán contextos, situaciones y hechos, se firmarán falsos informes, liderados por Inspección, para intentar dar la imagen pulcra de acciones realizadas y celo hacia el alumno-víctima y ya, chivo expiatorio.
Se orquestarán en demasiados casos alineaciones de compañeros, profesorado y AMPAS para erradicar cualquier conato de dejadez/inacciones/negligencias e incluso prevaricación.
Se fabricarán campañas de descrédito, acoso y derribo hacia la víctima y sus familiares; se propagarán bulos y rumorologías para que el “confundido” padre/madre “HELICÓPTERO” entienda que no debe denunciar o poner en duda la honestidad y buen hacer de todo un sistema educativo.
En definitiva, se propagarán tóxicas y envenenadas argumentaciones para que la máxima: “Divide y vencerás” haga su trabajo y con ello, la exclusión total de víctima y familia, ya no sólo en el ámbito escolar, sino incluso social próximo.

Caso cerrado. Caso desconocido, caso no existente. Habrá llegado la paz social, la que infringieron padres/madres “helicóptero” cuando comprueban que sus retoños van muriendo día a día. Algunos, no pocos, ya enterrados.



Aprovecho la ocasión para disculparme públicamente con el “Defensor del profesor” de ANPE y Coordinadora ya que, sin ser consciente, di, parece ser, errónea y negligentemente,  toda la credibilidad a mi hija en su paso por los distintos colegios presenciales por los que deambuló;  pesar de informes de especialistas médicos, asociaciones ligadas al Defensor del Menor, a psicóloga criminalista y un largo etc. que constataban el temible sufrimiento padecido por ella a causa del acoso escolar sufrido y sus múltiples heridas y somatizaciones que han hecho mella en ella, siendo ya irreparables las secuelas, esencialmente psicológicas y sociales que arrastrará de por vida.

Disculpen Sres. por tomar en consideración lo que, con tan sólo 10 años, esa niña le dijo a su pediatra: “Quererse morir por lo que estaba viviendo en su colegio”.

Disculpen Sres. por tomar en consideración tantas noches de insomnio, cuando no pesadillas en muchas madrugadas, chillando en no pocas ocasiones y contándome como determinados “maestros” y compañeros le daban de lado o se burlaban de ella.

Disculpen Sres. por asustarme cuando obsesiva pero inconscientemente se hacía sangre rascándose compulsivamente el brazo.

Disculpen Sres. cuando me entristecía porque excluida y discriminada, nadie contaba con ella ni era invitada a reuniones, juegos o cumpleaños. Si acaso usada para ser motivo de burlas e increpaciones.

Disculpen Sres. por tener en consideración los dolores de estómago que mi hija decía tener en no pocas ocasiones los domingos por la noche o tras las vacaciones reglamentarias y llevarla al médico.

Disculpen Sres. por el preocuparme por cosas tan nimias como el estrés postraumático, el cuadro ansioso-depresivo, la gran frustración, baja autoestima, tristeza enquistada, exclusión total con el grupo de sus iguales y demasiadas secuelas que desgraciadamente arrastra y seguirá arrastrando como equipaje de esos años sufridos.

Disculpen Sres. por tener la osadía de denunciar varias veces a Fiscalía y al Juzgado a tantos colegas e instituciones que ustedes tan “dignamente” defienden; tan dignamente que, en no pocas ocasiones. parecen abogados del Diablo. Denuncias obligadas por las campañas de acoso institucionalizado y chantajes zafios que yo y mi familia hemos y seguimos siendo sometidos.

Disculpen Sres. porque con mi osadía de intentar ayudar a mi hija ha habido y hay gravísimos “efectos colaterales” hacia ella y mi familia; tanto que en su momento se me denunció por supuesta desprotección hacia mi hija.

Disculpen Sres. por mi absurda visión de ver tirada a la basura la infancia y adolescencia de esta niña ya mujer.
Disculpen Sres. por tantas y tantas noches sin dormir y por absurdamente verme obligado a dejar mi trabajo durante 3 eternos años, incluida las varias lesiones en la retina de mi ojo derecho por somatizaciones. En definitiva, paranoias de este que se disculpa como algún que otro avezado e inteligente colega suyos, sugirió.
Disculpen Sres. por todo eso y muchísimo más

Disculpen Sres., en definitiva, por ser lo que ustedes denominan un “PADRE “HELICÓPTERO”. Discúlpenme, de verdad.

Sin embargo, he de decir en mi defensa que hay que ser ¡MUY HIJO/A PUTA! para hacer daño a cualquier persona; más aún en este caso a una niña, sea ese gravísimo daño por comisión u omisión y venga de quien venga. Supongo que al menos coincidimos en eso, sindicalistas del Defensor del profesor y Coordinadora.

He de aclararles que, por estos lares, la malsonante y vulgar expresión ¡HIJO PUTA! no debe ser tomada literalmente en cuenta, dado que entenderán que una madre no tiene culpa alguna de que dé a luz a un futuro ¡HIJO PUTA! Sin embargo, como ustedes sabrán y entenderán, por referencias al vástago, se califica a sí al MALNACIDO en cuestión. La madre, evidentemente podría incluso ser una santa hembra. De todos es sabido que el HIJO PUTA no nace, se hace, se desarrolla, se reproduce e incluso, se muere.

Lo dicho, Defensores del Profesorado Y Coordinadora nacional, Sra. Sequera : Hay que ser ¡MUY HIJO/A PUTA!. Y ahí podemos entrar TODOS. Así que, aprovecho este momento y nomino a todos aquellos HIJO/AS DE PUTA que por comisión u omisión han dañado muy gravemente no sólo a mi hija, sino a todas aquellas víctimas de este consentido cáncer cínico y cobarde denominado acoso escolar.

Para aquellos HIJO/AS DE PUTA que se sientan incómodos por el calificativo, considérense sencillamente MALNACIDOS.
Desgraciadamente puedo constatar y afirmar que conozco a demasiados.

Manuel Rodríguez González, supuesto padre “helicóptero”, integrante sin duda alguna de esa fabricada estadística de un tercio que parece ser, acosamos al profesorado. (Y sigo pensando: ¡Cuanto HIJO PUTA anda suelto!)


En honor a mi hija y a las miles de víctimas que siguen sumándose vergonzosamente y, especialmente, en memoria de Jokin Cebreros fallecido en 2004, tras tirarse de la muralla de su localidad, Hondarribia, primer caso conocido y constatado de acoso escolar en España, pero no el primero desgraciadamente; de Carla Díaz Magniem fallecida en 2013, tras lanzarse a los acantilados en Gijón con sólo 14 años; de Sarai Mondragón, joven colombiana con 13 años; de Mónica Jaramillo de 15 años, de Arancha, chica de 16 años que se tiró desde un 6º piso en Usera; de Diego un chico de 11 años que se tiró de un quinto piso, hace tres años; de Alan de 17 años hace  tres años; de Lucía, joven murciana de 13 años que se quitó la vida hace un par de años, de Unai con 12 años; de Zulima de 16 años que se quitó la vida hace escasamente dos años; de  Elisabeth en Navarra, joven de 17 años; y los muchos que quedan, y me temo, se sumarán a estas cínicas y míseras esquelas obligadas por inacción, negligencia, complacencia y cobardía de quienes debieron protegerlas… todos/as ellos/as de una forma u otra obligados/as a ir a un lugar donde lo de menos era el aprendizaje, socialización y cooperación, como tan repetidamente se nos cuenta…

D.E.P.



Nota última:


Quiero aclarar a lectores y detractores que todo lo que en estos blogs comento es sencillamente producto de mis suposiciones, de mi dura experiencia y de las muchas hostias que el poderoso establishment reinante me ha infringido a lo largo de demasiados años; tantos como los que lleva siendo "puteada" una joven de 20 años desde su más tierna infancia. Por tanto, estas presunciones y suposiciones  interprétense como simples opiniones y reflexiones personales. Que cada cual las entienda procedentes o no. Yo desde luego me las creo, aunque me reservo esa supuesta “paranoia” con la que a algunos malnacidos les encantaría etiquetarme. Quede ahí ese frágil "escudo anti hostias" por lo que pudiese pasar…

Enlaces relacionados, entre muchos otros:










sábado, 5 de mayo de 2018

Carta abierta al Director del Gabinete del Presidente Fernández Vara y Cía.

Vagabundo


Al Director del Gabinete de Presidencia - D. Carlos Javier Rodríguez Jiménez
(Con copia al Presidente Autonómico Sr. Fernández Vara)


 
Sr. Rodríguez Jiménez:

Como expresaba en el comienzo del escrito enviado hace dos meses a su Jefe,
 
 
 El pasado 20 de febrero registré un escrito denunciando hechos donde les recordaba el acoso y discriminación hacia mi hija y los múltiples escritos de denuncia desde el año 2006, por lo que la alumna se vio obligada a dejar sus colegios presenciales con tan sólo 10 años para verse obligada a estudiar en casa y posteriormente terminar sus estudios de ESO y Bachillerato, a través de la plataforma online que el MECD posee para casos excepcionales (CIDEAD), siendo vergonzosa y lamentablemente la única estudiante de toda la Comunidad Autónoma Extremeña en esta cínica y disfrazada situación.
Tras esta etapa que denominamos “Exilio obligado”, mi hija finalmente comenzó en septiembre pasado un curso presencial de FP Superior en Zafra, donde desgraciadamente, una vez más, ha sido marginada y discriminada; ya no sólo por compañeras de clase sino, lo más grave incluso, por parte del profesorado, aprovechando determinadas inhabilidades que la alumna presenta; comentadas en su momento al Instituto correspondiente, pero aunque en principio prometieron que se tendrían en cuenta, finalmente no verificadas y lo peor discriminándola. A causa de este ambiente de marginación y exclusión, la alumna sufrió tres crisis convulsivas con desmayos incluidos en un plazo de apenas un mes. Los escritos que se incluyen por nuestra parte (con un CD anexado que alcanzan, grosso modo, las 200 páginas) muestran y describen las muchas irregularidades que se verifican durante ese primer trimestre en que acude la alumna: por parte de compañeras de clase, profesoras, jefe de estudios, orientadora y director a nivel de ese instituto.
 
Resulta vergonzoso que desde el Gabinete de Presidencia de la Junta de Extremadura, respondan con unos escuálidos, deplorables y banales párrafos a mi escrito. Respuesta hipócrita firmada por usted, D. Carlos Javier Rodríguez Jiménez, a modo de vulgar correveidile a las órdenes de su Jefe, el Presidente Autonómico extremeño, Guillermo Fernández Vara, al que se envió dicha denuncia hace ya más de dos meses.

Lamentablemente compruebo que la respuesta suya, como alto cargo es paralela a las que me han ofrecido, desde esa docena de años sufridos, vulgares actores desde su posición como directores y cargos de diversos centros; sólo que usted: exmaestro, exdirector de Colegio y exConsejero de los Jóvenes y el Deporte, ahora actual Director del Gabinete del Presidente extremeño Fernández Vara, debería haber sido más consecuente y tener la decencia profesional, ética y humana, de al menos estudiar la denuncia que envié hace ya demasiado tiempo. La talla ofrecida ha sido paralela a la que ha venido mostrando no sólo el Sistema Educativo Extremeño, sino por extensión y por vil y vergonzoso corporativismo exacerbado, buena parte de este  –entiendo– hediondo y poco escrupuloso aparato político burocrático de esta Junta de Extremadura (Consejería de Educación, Consejería relacionada con Bienestar Social, Presidencia…).

Con esta ridícula, cómoda, cínica y cómplice respuesta arrojada, siguen ustedes atentando a los derechos elementales de una chica que desde su más tierna infancia, y ahora ya mayor de edad, sigue siendo discriminada por la falta de apoyos a sus necesidades educativas específicas y, lo que aún es más grave, al respeto debido que cualquier ciudadano tiene reconocido en teoría, más aún cuando hablamos de una afectada por diversidad funcional que arrastra un cuadro ansioso depresivo, con estrés postraumático reactivo al acoso escolar consentido y ocultado por el propio Sistema Educativo Extremeño desde bien pequeña. En ese sentido, y como expresaba en mi escrito, les considero, dada su vergonzosa e incompetente respuesta, cómplices cobardes por pasividad manifiesta y ruin inacción.
Me resulta asqueante el “déficit de comprensión lectora selectiva e interesada” de quienes teniendo la potestad de estudiar e investigar el caso, se escudan cómodamente en “copiar y pegar” falseados hechos y tergiversaciones, ofrecidas en este caso por el director del instituto implicado, para “escupir”, cual borracho tabernario, lo que manifiesta un incompetente y burdo obediente servidor de Inspección. Se olvida usted, Sr. Rodríguez Jiménez, que actualmente no es usted director de colegio, y como tal, obediente y sumiso ejecutor de lo que le dictan desde Inspección (al menos en los que he conocido). Usted debería haber sido elegido por su Jefe, Fernández Vara, para gestionar determinados menesteres con mucha más responsabilidad, credibilidad y compromiso ante el ciudadano que los ofrecidos en su rácano escrito de contestación. Entiendo que no le debería corresponder hacer la función de vulgar correveidile, típico de servil perrito faldero o trepa al uso: al menos por el momento o hasta que el clima político lo baje de esos andamiajes quebradizos acordes con dudosas “políticas bienhechoras”. Discúlpeme por mi atrevimiento como vulgar administrado y por no ser un típico trágala más; no sólo le hablo como ciudadano vilipendiado y acosado institucionalmente, sino sobre todo como padre cabreado: Ustedes han  consentido con el desprecio que proporciona la banalización, ninguneo y mirar a otro lado, a través de la inacción y/o negación de graves hechos, que se coarte y destruya el pasado, presente y futuro inmediato de mi hija.
 
Sres. Fernández Vara, Rodríguez Jiménez,  y demasiados lacayos y reyezuelos relacionados con este esperpéntico y gravísimo caso que viene dilatándose desde hace una docena de años: ExPresidente Juan Carlos Rodríguez Ibarra; ExConsejera de Educación, Eva Mª Pérez López; ExConsejera de Bienestar Social, Pilar Flores Rabazo; ExConsejera de Igualdad y Empleo, Pilar Lucio Carrasco; ExDelegado Provincial de Educación, Enrique Pérez Pérez; ExDirector General de Programas Educativos, Felipe Gómez Valhondo; ExDirector General de Calidad y Equidad Educativa, Tejero Aparicio; ExDirectora General de Infancia y ExJefa de Servicios de “Atención y Protección a la Infancia y Adolescencia”, Nuria Sánchez Villa; ExDirector General de Política Social y Familia, Sr. Bravo Gallego; ExJefe de Secretaría del Presidente, Román Bolaños Expósito; ExJefa de Gabinete de Bienestar Social, Reyes Picazo Bermejo; ExJefe de Servicio de Inspección General y Evaluación Educativa, Juan Chamorro González; ExInspector Santos Protomártir; ExJefas de Servicios de Programas Educativos y Atención a la Diversidad, Rosario Palomo Arrojo y Sra. Burgos Palomino, esta hoy día Directora General de Personal Docente; ExJefe de la Unidad de Programas Educativos, Andrés Núñez de Lemus; ExJefe de Servicios de Becas, Santiago Cambero Martínez; Técnicos de Servicio de Protección de Menores, Sonia Rosa Vallejo y Antonio Galán Rodríguez; ExPresidenta e Inspectora de la Comisión Comarcal de Absentismo Escolar, Carmen Sánchez Sánchez; ExVocal de la Comisión Comarcal de Absentismo Escolar y ExDirector de Instituto, Juan Viera Benitez; ExSecretario de la Comisión Comarcal de Absentismo Escolar y Director de Colegio, Manuel Cuellar Serna; Técnico de Servicio a la Comunidad del EOEP de Almendralejo, Manuela Sánchez Gragera; Orientadores del EOEP de Almendralejo, Mª Piedad Caballero Villena, Manuel García Tolosa, Mª Isabel Hernández Pérez y Guadalupe Ruíz Tamayo; Silvia Rodríguez Oliva, actual Jefa de Servicios de Programas Educativos y Atención a la Diversidad;  Sr. Serrano Diego, actual Jefe de Servicios de Inspección de Educación; actual Secretario de Educación, Sr. Rodríguez de la Cruz; actual Consejera de Educación y Empleo, Sra. Gutiérrez Morán, así como múltiples maestros, Directores de Colegios presenciales por los que ha pasado mi hija y otros grupúsculos relacionados con los mencionados:
 
Siento una enorme vergüenza ajena, mucha tristeza y unas nauseas terribles cuando compruebo en qué manos ha estado y está el futuro de mi hija y por extensión mi familia. Gracias a esa inacción, dejadez, pasividad y compadreo institucional se ha permitido que una niña que mostraba su alegría innata cuando comenzaba a asistir a la escuela fuera perdiéndola progresiva y día a día porque una pandilla de mal denominados “maestros y orientadores” fue incapaz no sólo de detectar los problemas que el padre ya les manifestaba sino, lo peor, de tener la poca decencia y actitud de echarle una mano, dejando que con esa pasividad, síndrome de negación e incluso falseamiento de hechos e informes, sus compañeros de colegio fueran dándole de lado, para progresivamente discriminarla, excluirla y acosarla, sólo porque ella era diferente, porque padecía una diversidad funcional que NADIE en modo alguno atendió: Faltó y sigue faltando no sólo la aPtitud (preparación del profesorado y de los orientadores), sino quizás lo más importante la aCtitud (La voluntad del profesorado, de los orientadores y de los múltiples cargos que tuvieron en sus manos el intentar apoyar y ayudar).
 
No voy a contestar aquí a las absurdas y míseras respuestas ofrecidas por ese director de instituto asesorado y conducido por  inspección, copiadas por usted, incompetente firmante y Director de Gabinete. Ya las he ofrecido amplia y detalladamente a la Institución que he entendido oportuna. Desconozco si al menos alguien tendrá la debida sensibilidad, “comprensión lectora” y, sobre todo, talla ética que las mostradas por todos ustedes, supuestos garantes institucionales, porque es para temblar, sabiendo en qué manos estamos.
Al hilo de lo que usted termina respondiendo; esto sí, de su propia cosecha entiendo, Sr. Rodríguez Jiménez,
 
 
he de aclararle para su ineptitud y negligencia en ese cargo que actualmente ostenta, que lamentablemente, como viene siendo sistemática y bochornosamente habitual  para desgracia de los sufridos administrados, la callada en forma de silencio administrativo es la norma enquistada de esta administración que a muchos ya nos cuesta aguantar y nos produce arcadas generalizadas. En ese sentido, he ido dando los pasos que supuestamente deben darse ante tamaña y vergonzosa situación de indefensión de una joven durante toda su etapa escolar y que usted pusilánimemente intenta facilitarme datos: Denuncia de hechos al profesorado, continuando con la Dirección de ese Centro, Jefe de Servicios de Inspección, Jefa de Servicios de Atención a la Diversidad, Secretario General de Educación, Consejera de Educación y Presidente Autonómico Extremeño; todos ellos de un modo u otro responsables de que actos de esta calaña no se consientan ni se verifiquen. Excepto las bochornosas, falseadas y cínicas respuestas de profesora y dirección del centro, así como la burda “copia y pega” de su escrito, Sr. Director del Gabinete del Presidente, ningún otro actor/actriz implicado ha dado la cara: A pesar de ese plazo, cínicamente publicitado por ustedes, de un mes máximo para ser contestado, que a través de “Cartas de Servicios “ ustedes elaboraron con el dinero de los administrados, sigo esperando después de más de dos meses contestación de Silvia Rodríguez Oliva, actual Jefa de Servicios de Programas Educativos y Atención a la Diversidad;  del Sr. Serrano Diego, actual Jefe de Servicios de Inspección de Educación; del actual Secretario de Educación, Sr. Rodríguez de la Cruz y de la actual Consejera de Educación y Empleo, Sra. Gutiérrez Morán. La vergonzosa respuesta generalizada sigue siendo la callada, a pesar de que manifiesto en mis escritos derechos del administrado, como los que se establecen en la LRJPAC o en la propia “Carta de Derechos del ciudadano” de la Junta de Extremadura; derechos que compruebo, ustedes una vez más se lo pasan por la entrepierna, cual “Decreto testicular”. Esa actitud es, en realidad, la cara oculta de quienes se hacen llamar “garantes institucionales y representantes del ciudadano”.
 
 
Sólo sé que individuos que ningunean con la callada o contestan tan torpe y vilmente a graves escritos de denuncias no leídos y menos aún estudiados son sencillamente –para mí- unos impresentables y mezquinos, que teniendo en sus manos responsabilidades tan importantes; en este caso el futuro de una chica; con sus obscenas inacciones y/o vacías respuestas éticas contribuyen a su hundimiento en todos los órdenes. Miedo da -al menos desde mi óptica particular- tanto bufón de palacete extremeño, tanto corporativismo pandillero apoyando a reyezuelos, que juegan con el presente-futuro de una hija que ya casi perdí, que ya nunca será la misma, que ya confusa, desubicada y bloqueada ni siquiera cree en nada ni en nadie. Con un futuro desolador y tenebroso como el que ya preví en algunos escritos registrados allá por el 2006
 
 
 


Comunicación a Ibarra, Fernández Vara, Eva M Pérez y otras Consejeras (2007):
 
 
 
¡Felicidades a todos ustedes!


 
Para finalizar, y antes de que comiencen posibles extorsiones institucionales como las ya denunciadas y sufridas en el pasado; y me crucifiquen con los típicos tópicos y bulos y descréditos manejados en otras ocasiones hacia mi persona, cual alumnos aventajados de un tal Goebbels, les aclaro que, en modo alguno, les he insultado o descalificado, como ya se han plasmado en alguna que otra ocasión en falseados informes. Sencillamente, utilizo una parte minúscula de nuestro rico léxico, a través de algunos adjetivos para calificarles. Lo primero, insultos y descalificaciones, ya lo hacen ustedes mismos con sus vergonzosas actuaciones.
 
 
 
Para más información y antecedentes, consúltese el siguiente blog:
 
 
 



 
 

miércoles, 2 de mayo de 2018

Día contra el acoso escolar o bullying ¿Algo que celebrar?


Vagabundo

 
A 2 de mayo, nos encontramos con el Día internacional contra el bullying o acoso escolar. Una jornada para supuestamente visibilizar y ser consciente de este muy dañino terrorismo, esta lacra, este cáncer socio-educativo, pero me temo, sólo cara a la galería social.

Siguen disfrazándose y ocultándose cifras por el máximo responsable: El Sistema Educativo de turno. Es cierto que hemos pasado, en 14 dilatados años, del “gran paso” de “no existir” (cual vulgar pandemia originada por un extraño virus) a producirse casos excepcionales y muy limitados, según manifiesta Inspección y Altos cargos del Sistema Educativo correspondiente. Esa “enorme y privilegiada concienciación” se debe, desgraciadamente, a que hasta el suicidio inducido de Jokin Cebreros en 2004, los casos de suicidios debido al acoso escolar, por no pocos chavales, eran etiquetados como supuestos y burdos suicidios, y nada más. El origen no interesaba, no existía el acoso en las aulas según terceros implicados e interesados; y es que cuando un caso no se conoce, aunque haya pasado, sencillamente pasa a ser ocultado, a no existir. Caso cerrado.

A día de hoy, si hacemos caso de las cifras que se manejan por el Sistema Educativo, éstas apenas llegan al 3-5% máximo; eso sí, según estos, la mayor parte sucede fuera de los límites del terreno físico del centro educativo; “ciberbullying” dicen, como si previamente este peligroso afluente del bullying, no se originase esencialmente en el entorno escolar. De paso siguen barriendo “pa fuera” y con ello, negando realidades.

Por el contrario si hacemos casos de organizaciones tan conocidas como “Save the Children”, “UNICEF” e incluso prestigiosos estudios como los “Informes Cisneros”, publicados por Araceli Oñate e Iñaki Piñuel, refieren en torno al 25-30%.

¿La diferencia entre cifras?. El Sistema Educativo, tras la enorme cantidad de casos que van apareciendo y conociéndose, admite a regañadientes esos mínimos; no sin antes intentar desacreditar y extorsionar si hace falta a las víctimas y familias, que finalmente desesperadas se sienten obligadas a denunciar. Por tanto SOLAMENTE admiten los casos más graves; esos que, gracias a la concienciación, formación y ética de determinados Jueces son los que finalmente salen con una condena firme.

Hay mucho que andar, mucho que pelear para que esa balanza de cifras escandalosamente minimizada y desequilibrada se corrija y, sobre todo, se erradique de verdad. En este control y equilibrio necesarios entramos todos. Hay que acabar con el ninguneo, oscurantismo y cinismo que rodea a todo el entorno enfermizo y eso pasa no sólo por hacer frente al hostigador y ser solidario con la víctima, sino quizás lo más importante, por denunciar a quienes hostigan y a quienes están obligados a custodiar a los alumnos que al menos, en horario lectivo corresponde al Centro educativo; Centros que, lejos de implicarse, se escudan en un sistemático Síndrome de Negación y mirar a otro lado, asesorados desgraciadamente por quienes deberían INSPECCIONAR hechos y no ser meros y cínicos asesores unilaterales de los centros en cuestión.

La balanza, en cualquier caso, sigue escandalosamente desequilibrada y, con ella, el sufrimiento, exilio, traumatismo, cuadros ansiosos-depresivos, estrés postraumático y demasiado dolor en víctimas y familias.

 
2 de mayo, día internacional contra el acoso escolar o bullying. En verdad, ¿algo que celebrar? No seré yo quien lo haga.

 
En memoria de Jokin Cebreros fallecido en 2004, tras tirarse de la muralla de su localidad, Hondarribia, primer caso conocido y constatado de acoso escolar en España, pero no el primero desgraciadamente; de Carla Díaz Magniem fallecida en 2013, tras lanzarse a los acantilados en Gijón con sólo 14 años; de Sarai Mondragón, joven colombiana con 13 años; de Mónica Jaramillo de 15 años, de Arancha, chica de 16 años que se tiró desde un 6º piso en Usera; de Diego un chico de 11 años que se tiró de un quinto piso, hace poco más de dos años; de Alan de 17 años hace un par de años; de Lucía, joven murciana de 13 años que se quitó la vida hace poco más de un año, de Unai con 12 años; de Zulima de 16 años que se quitó la vida el pasado 19 de noviembre; de  Elisabeth en Navarra, joven de 17 años; y los muchos que quedan, y me temo, se sumarán a estas cínicas y míseras esquelas obligadas por inacción, negligencia, complacencia y cobarde de quienes debieron protegerlas… todos/as ellos/as de una forma u otra obligados/as a ir a un lugar donde lo de menos era el aprendizaje, socialización y cooperación, como tan repetidamente se nos cuenta…

D.E.P.

miércoles, 4 de abril de 2018

Suicidios inducidos por acoso escolar. A la familiar de una víctima


Vagabundo

Antes de comenzar, quiero aclarar a lectores y detractores que todo lo que en estos blogs comento es sencillamente producto de mis suposiciones, de mi dura experiencia y de las muchas hostias que el poderoso establishment reinante me ha infringido a lo largo de demasiados años; tantos como los que lleva siendo "puteada" una joven de 20 años desde su más tierna infancia. Por tanto, estas presunciones y suposiciones  interprétense como simples opiniones y reflexiones personales. Que cada cual las entienda procedentes o no. Yo desde luego me las creo, aunque me reservo esa supuesta “paranoia” con la que a algunos malnacidos les encantaría etiquetarme. Quede ahí ese frágil escudo antihostias por lo que pase…

Hace unos días, me llegó un mensaje a través de uno de los blogs que tengo hibernado por diversos motivos desde hace ya más de dos años ( Repasar  ¿Parada final? ).

El mensaje en cuestión era una solicitud de información de una joven, referente a un  caso de suicidio inducido por el terrible bullying o acoso escolar. Un caso, por cierto enterrado prácticamente desde el suceso del mismo por supongo, demasiada incomodidad global.

Detrás de esa solicitud, se encontraba no una posible víctima directa actual; tampoco una persona que quizás, curiosa y preocupada por circunstancias intentase ayudar a alguien o simplemente conocer la realidad y la cara demasiada oculta de esta tétrica y cínica realidad escolar. Era mucho más. Era y es la hermana de una pequeña, Saray Mondragón, que con tan sólo13 años, presionada y coaccionada se vio obligada a saltar al precipicio, hace ahora cuatro años…

(Consúltese

Aunque desconozco la edad de esta joven inmigrante y aunque soy consciente de que mis palabras pueden hurgar amargamente en el triste episodio de ese pasado cercano, finalmente he querido contestar a las inquietudes y enorme dolor de esa hermana de Saray. No ha sido fácil tomar aliento y escupir tanta vergüenza y aunque, insisto, desconozco si estas palabras dañaran más que ayudarán a esa familiar, por dignidad, ética y por qué no decirlo, por apoyo moral a esa familia, he considerado finalmente que hechos como estos deben salir a la luz pública y mostrar las muchas vergüenzas que hay que lavar y eliminar en esta nuestra cínica sociedad actual. El silencio, en estos casos, entiendo que sólo ayuda a quienes dieron lugar a que la pequeña se viese obligada a dar ese salto mortal y por extensión, a los demasiados testigos mudos y cobardes que por omisión/comisión nada ayudaron. Saray, al igual que demasiadas víctimas no se merece ni este silencio cómplice ni el olvido cómodo y distante, ajeno de tanta gente.

Estimada joven, te contesto:

Conocí el caso de tu hermana por determinadas publicaciones aparecidas en los medios de comunicación. Indagué, dentro de mis exiguas posibilidades sobre ese dramático caso y entendí que había que difundir y denunciar el caso desde mis muy limitadas bitácoras. No sé nada más del caso de tu hermana, Saray Mondragón. Sí sé y compruebo que fue muy llamativo cómo se diluyó ese grave caso de acoso escolar en tan breve tiempo y en tan -cuentan-“civilizada y democrática” nación como es esta nuestra “Grande y Libre España”.

Cuando un caso no se conoce, entierra o no se difunde, desaparece. Es decir, pasa a no existir en la práctica. A fecha de hoy, si se busca con los navegadores típicos por Internet, la sospechosa falta de información sobre el trágico suceso llama la atención;  apenas existe y alguna que otra publicación aparecida en su día ni siquiera se encuentra ya…

Sólo sé que, después de cuatro años de su trágica y vergonzosa muerte (yo denomino a estos casos suicidios obligados u homicidios inducidos), NADIE se acuerda de Saray y de su trágica muerte.
 
NADIE, para vergüenza de todos:

-         Vergüenza de aquellos hostigadores implicados que con sus burlas, rumorologías, críticas, bloqueos sociales, chantajes emocionales, amenazas, manipulaciones, intimidaciones, marginaciones, menosprecios, actitudes soeces y discriminatorias consiguieron aislarla y excluirla del resto de compañeros para luego bajo esa presión cruel empujarla indirectamente a tomar esa fatal decisión de saltar al precipicio.

-         Vergüenza de “compañeros” cobardes, asépticos y vacíos que no fueron capaces de auparla, arroparla y mostrar la empatía debida que se presume es parte del ser humano, para no ser presa fácil y solitaria de tanta rapiña humana, de tanto depredador miserable.

-         Vergüenza de ese colegio “católico” y de quienes se arropan en una religión, sea la que sea, para preservar sus culpas aferrándose al “Divino”, cual actitud sacrosanta y aopologética de sociedades fachas y carcas, como lo demostraron los comentarios aberrantes y cínicos de una vergonzosa AMPA.

-         Vergüenza de todo un Sistema Educativo que facilitó el corporativismo hipócrita y cómplice de todas las instituciones implicadas para que el caso de Saray se quedara en un suceso triste y poco más, cual jodido accidente esporádico, puntual y excepcional.

-         Vergüenza de la opinión pública y de la inmensa mayoría de los medios de comunicación nacionales que, cual ave de rapiña, sobrevoló el caso cual cadáver ya extinto y comido, sin importar las extrañas circunstancias y gravedad del caso, quizás por impertinencia o incomodidad del asunto.

-         Vergüenza de toda una sociedad en su conjunto que, me temo fue adormecida, manejada e incluso desinformada para que ese grave caso de suicidio inducido fuese un caso de tercera categoría; un mal menor, poco interesante y menos aún recomendable para que la elite que maneja los medios de comunicación y por tanto, la política de este “grande y libre país” lo diese a conocer. No era recomendable para los simples y abducidos ciudadanos de a pie que una “vulgar sudaca” pusiera en entredicho la “honesta” responsabilidad del Sistema Educativo; tampoco la “virginal honorabilidad” de reputadas congregaciones católicas…

-         Vergüenza y asco de minusvalorar, disfrazar y ocultar el caso porque Saray, sencillamente era colombiana  y eso en esta España de hoy lamentablemente como en esta España de siempre, para no pocos es sinónimo de diferenciación e infravaloración, motivos para que la vil xenofobia y racismo de unos contribuyese a que Saray psicológicamente fuese vapuleada, linchada y finalmente empujada tras tantas coacciones grupales a saltar desde ese quinto piso.

Lamentablemente, según su colegio, ese salto fue el que una niña da a quien ama, a quien anhela abrazar

“para reunirse con nuestro Señor, gozando del descanso y la felicidad eternas junto a la Virgen y a Madre Alberta”

Para sus hostigadores directos y muchos de los que conformaron ese equipo de cómplices y cobardes testigos mudos, me temo que el hecho de saltar al precipicio de esa pobre niña representó para sus escuálidas y muy subdesarrolladas empatías el burdo castigo que impondría una autoridad fronteriza, cual vulgar retorno a su país de destino, sólo que el viaje de ida no fue a la hermosa Colombia sino a un limbo cínico y desdichado. Un viaje obligado a ninguna parte sin posibilidad de retorno.

Tengo una hija que ha sufrido y sigue sufriendo el azote de este terrorismo psico-social y educativo que representa el acoso escolar. He de reconocer que aunque ella afortunadamente no dio ese paso desdichado y fatal hacia la muerte, de alguna forma también la he perdido. Ella ha cambiado radicalmente, tras las enormes secuelas psicológicas y conductuales que tanto daño y mella han hecho en su personalidad; tanto que a día de hoy, perdida y desubicada, desconoce quien quiere ayudarla y quien pretende dañarla. Confieso que estoy asustado y muy preocupado porque ya no sé cómo ayudarla. En este sentido, quienes somos víctimas de ese terrorismo (víctima principal y familiares más cercanos) sabemos por defecto y por experiencia que nadie nos ayudará. Tampoco ella lo pone fácil y es reacia a recibir ese apoyo necesario. Sus muy duras vivencias la han marcado de por vida. Ella no es ni será ya nunca la que fue y conocí.

Hace escasas fechas mencionaba y recordaba el caso de tu hermana Saray, entre otros, en un escrito a unos típicos “perritos falderos” que sustentan la dirección de un centro donde mi hija sólo pudo aguantar un trimestre y no más:

“Respecto a la falta de escolarización referida por ustedes, ya les recordé también el obligado exilio de mi hija, tras manifestaciones muy graves sobre su integridad física, dado el calvario sufrido en anteriores escuelas. Yo, al menos, cuento hoy día con mi hija, muchas otras familias desgraciadamente no pueden decir lo mismo. Les recuerdo unos pocos casos de suicidios inducidos por ese cáncer silencioso, cómplice y cobarde denominado acoso escolar; unos pocos casos de los muchos que se ocultan a la opinión pública; casos como el de Jokin Cebreros en 2004, tras tirarse de la muralla de su localidad, Hondarribia, que ni mucho menos fue el primer caso de acoso escolar en España, aunque sí el primero en alcanzar trascendencia mediática; el de Carla Díaz Magniem en 2013, la chica que se tiró por los acantilados en Gijón con tan sólo 14 años; Sarai Mondragón, joven colombiana con 13 años; Mónica Jaramillo con 15 años, Arancha, chica de 16 años que se tiró desde un 6º piso en Usera; Diego un chico de 11 años que se tiró de un quinto piso, hace ahora dos años; Alan de 17 años hace un par de años; Lucía, joven murciana de 13 años que se quitó la vida hace apenas un año, al igual que Unai con 12 años; Zulima de 16 años que se quitó la vida el pasado 19 de noviembre, como también lo hizo la joven de 17 años, Elisabeth en Navarra … todos/as ellos/as de una forma u otra obligados/as a ir a un lugar donde lo de menos era el aprendizaje, socialización y cooperación, como tan repetidamente se nos cuenta…”

Me quedo en este tintero virtual a muchas víctimas: Cristina Costa, que con 16 años, se vio obligada a tomar una fatal decisión, el 24 de mayo de 2005; como así también lo hizo Daniel Peña Sánchez con 19 años, el 21 de diciembre de 2013 y tantos otros que de un modo u otro sintieron esa presión cruel y despiadada de una manada de sinvergüenzas secuaces para, como presa fácil, verse obligados a tomar tal decisión radical y trágica. Supongo que entre esas muchas víctimas, no habrá pocos casos de anónimas y olvidadas víctimas que habrán sido dadas de “baja” por suicidios sin más; sin aclarar el origen nuclear de tan fatal decisión. He de recordar que Jokin fue la primera víctima oficial de este terrorismo disfrazado en el año 2004. Primera víctima oficial de este cáncer socio-educativo pero me temo ni mucho menos la primera víctima real. Apuesto que, lamentablemente, tras el anonimato se ocultan muchos más. En cualquier caso, ¡qué poco hemos aprendido! y, lo peor ¡qué falta de coherencia y responsabilidad de quienes se denominan garantes institucionales!, entre los que destacan las respectivas inspecciones educativas, responsables políticos de turno y, por qué no decirlo, fiscales y Jueces que a menudo lejos de indagar e investigar adecuadamente se escudan en archivar casos tan graves e incómodos como los aquí comentados.

Aunque son sólo algunos ejemplos, todos los casos expuestos son consecuencia de una indecencia y cinismo exacerbados, ligados a la inacción, omisión de socorro e incluso comisión de posibles delitos penales.

 


Personalmente el caso de Saray representa para mi una vergüenza ajena y bajeza enormes, extremas, que dice muy poco de mi país; de sus dirigentes y responsables e incluso de mi gente. En este sentido, el silencio de este caso ha sido un silencio cobarde, mísero y nada consecuente con la actitud de cooperación, dignidad y apoyo a quien lo necesite; más aún si cabe a una niña que tan sólo contaba con 13 años.
Me da igual su procedencia, raza, religión, ideología, cultura, identidad sexual, etc.
 
En este sentido, estimada hermana de Saray, sólo puedo ofrecerte a ti y a toda tu familia mi pésame más sentido hacia ella.
 
No puedo ni quiero entender actos tan lúgubres y mezquinos para empujar a un ser a la muerte; más aún con tan escasa edad. Saray no saltó. Como demasiadas víctimas, fue obligada por presiones y coacciones a tomar esa fatal decisión. Estas muertes no son simples suicidios, entiendo que representan homicidios inducidos.
Si dura y triste es la ausencia de un ser querido; más aún lo es a estas tempranas edades y, sobre todo, en estas vergonzosas situaciones, donde siempre impera el que algún aprendiz de psicópata elija a la víctima por alguna diferencia o peculiaridad, independientemente de que ésta sea positiva o restrictiva para los demás, pero a la postre diferencia. Y es que, no lo olvidemos, este tipo de depredadores no tienen luz propia. No saben ni quieren aceptar que para brillar no hace falta apagar la luz de los demás. Luz que demasiados cómplices no se atrevieron a preservar. Luz propia que seguro Saray, esté donde esté, seguirá transmitiéndonos.
 
 
 
Un abrazo para todos vosotros, familia Mondragón. Mucho ánimo.