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ACOSO ESCOLAR E INSTITUCIONAL (Pincha en la imagen)

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miércoles, 2 de mayo de 2018

Día contra el acoso escolar o bullying ¿Algo que celebrar?


Vagabundo

 
A 2 de mayo, nos encontramos con el Día internacional contra el bullying o acoso escolar. Una jornada para supuestamente visibilizar y ser consciente de este muy dañino terrorismo, esta lacra, este cáncer socio-educativo, pero me temo, sólo cara a la galería social.

Siguen disfrazándose y ocultándose cifras por el máximo responsable: El Sistema Educativo de turno. Es cierto que hemos pasado, en 14 dilatados años, del “gran paso” de “no existir” (cual vulgar pandemia originada por un extraño virus) a producirse casos excepcionales y muy limitados, según manifiesta Inspección y Altos cargos del Sistema Educativo correspondiente. Esa “enorme y privilegiada concienciación” se debe, desgraciadamente, a que hasta el suicidio inducido de Jokin Cebreros en 2004, los casos de suicidios debido al acoso escolar, por no pocos chavales, eran etiquetados como supuestos y burdos suicidios, y nada más. El origen no interesaba, no existía el acoso en las aulas según terceros implicados e interesados; y es que cuando un caso no se conoce, aunque haya pasado, sencillamente pasa a ser ocultado, a no existir. Caso cerrado.

A día de hoy, si hacemos caso de las cifras que se manejan por el Sistema Educativo, éstas apenas llegan al 3-5% máximo; eso sí, según estos, la mayor parte sucede fuera de los límites del terreno físico del centro educativo; “ciberbullying” dicen, como si previamente este peligroso afluente del bullying, no se originase esencialmente en el entorno escolar. De paso siguen barriendo “pa fuera” y con ello, negando realidades.

Por el contrario si hacemos casos de organizaciones tan conocidas como “Save the Children”, “UNICEF” e incluso prestigiosos estudios como los “Informes Cisneros”, publicados por Araceli Oñate e Iñaki Piñuel, refieren en torno al 25-30%.

¿La diferencia entre cifras?. El Sistema Educativo, tras la enorme cantidad de casos que van apareciendo y conociéndose, admite a regañadientes esos mínimos; no sin antes intentar desacreditar y extorsionar si hace falta a las víctimas y familias, que finalmente desesperadas se sienten obligadas a denunciar. Por tanto SOLAMENTE admiten los casos más graves; esos que, gracias a la concienciación, formación y ética de determinados Jueces son los que finalmente salen con una condena firme.

Hay mucho que andar, mucho que pelear para que esa balanza de cifras escandalosamente minimizada y desequilibrada se corrija y, sobre todo, se erradique de verdad. En este control y equilibrio necesarios entramos todos. Hay que acabar con el ninguneo, oscurantismo y cinismo que rodea a todo el entorno enfermizo y eso pasa no sólo por hacer frente al hostigador y ser solidario con la víctima, sino quizás lo más importante, por denunciar a quienes hostigan y a quienes están obligados a custodiar a los alumnos que al menos, en horario lectivo corresponde al Centro educativo; Centros que, lejos de implicarse, se escudan en un sistemático Síndrome de Negación y mirar a otro lado, asesorados desgraciadamente por quienes deberían INSPECCIONAR hechos y no ser meros y cínicos asesores unilaterales de los centros en cuestión.

La balanza, en cualquier caso, sigue escandalosamente desequilibrada y, con ella, el sufrimiento, exilio, traumatismo, cuadros ansiosos-depresivos, estrés postraumático y demasiado dolor en víctimas y familias.

 
2 de mayo, día internacional contra el acoso escolar o bullying. En verdad, ¿algo que celebrar? No seré yo quien lo haga.

 
En memoria de Jokin Cebreros fallecido en 2004, tras tirarse de la muralla de su localidad, Hondarribia, primer caso conocido y constatado de acoso escolar en España, pero no el primero desgraciadamente; de Carla Díaz Magniem fallecida en 2013, tras lanzarse a los acantilados en Gijón con sólo 14 años; de Sarai Mondragón, joven colombiana con 13 años; de Mónica Jaramillo de 15 años, de Arancha, chica de 16 años que se tiró desde un 6º piso en Usera; de Diego un chico de 11 años que se tiró de un quinto piso, hace poco más de dos años; de Alan de 17 años hace un par de años; de Lucía, joven murciana de 13 años que se quitó la vida hace poco más de un año, de Unai con 12 años; de Zulima de 16 años que se quitó la vida el pasado 19 de noviembre; de  Elisabeth en Navarra, joven de 17 años; y los muchos que quedan, y me temo, se sumarán a estas cínicas y míseras esquelas obligadas por inacción, negligencia, complacencia y cobarde de quienes debieron protegerlas… todos/as ellos/as de una forma u otra obligados/as a ir a un lugar donde lo de menos era el aprendizaje, socialización y cooperación, como tan repetidamente se nos cuenta…

D.E.P.

martes, 20 de octubre de 2015

«Manga ancha» ante el acoso psicológico en el aula

 

acoso complicidadUn experto advierte de «la manga ancha» ante el acoso psicológico en el aula

«La violencia escolar que más se trivializa, como el poner mote a un niño o reírse de su aspecto, causa más daño que las agresiones físicas»

 

Rafael Montaner

Uno de los principales expertos en acoso y violencia escolar en España, el doctor en psicología Iñaki Piñuel (Madrid, 1965), criticó ayer en el Colegio CEU San Pablo de Moncada «las prácticas de manga ancha» ante al hostigamiento psicológico en las aulas. «En pleno siglo XXI no se pueden consentir que en la escuela se ridiculice a un niño por su aspecto», advierte Piñuel, coautor del «Estudio Cisneros X. Violencia y acoso escolar (2007)» que alerta que casi uno de cada cuatro alumnos españoles (23,3 %) desde Primaria hasta Bachiller es víctima de violencia y acoso.

El acoso invisible „las conductas de hostigamiento psicológico, bloqueo social y exclusión„ que, según Piñuel, tiende a banalizarse como cosas de niños es el que más secuelas deja. «La violencia escolar que más se trivializa, como el que se le ponga mote a un niño, el reirse de el cuando se equivoca, el burlarse de su aspecto físico o las amenazas, es la que más estrés postraumático causa», advierte … Seguir leyendo…

lunes, 30 de junio de 2014

Acoso escolar: La soledad del guerrero (En solidaridad con una madre)

 

Manuel Rodríguez G.

el gritoHace unos días me llegó el mensaje de una madre, donde, grosso modo, me expresaba el calvario que vive, gracias a las secuelas (supongo de por vida) que su hijo padece debido al acoso escolar que ha sufrido y sufre en un instituto. Me contaba cómo, a consecuencia de ese bullying, su hijo volcaba su frustración y desesperación, en forma de actitud agresiva contra ella. Agresividad latente y acumulativa que desgraciadamente es una constante de cualquier víctima de acoso. Agresividad que nace, crece y se desarrolla como consecuencia de la dejadez, injusticia, insolidaridad y síndrome de negación de quienes deberían aportar respuestas, administrar justicia, apoyar a la víctima y motivar y arropar a quien ha sido maltratado. Agresividad malamente encauzada con el mensaje erróneo que su hijo interpretaba, como única solución a su minada autoestima y desesperación y que la madre, otra víctima más de ese cáncer psicológico, me expresaba.

Al final, como agria constante dañina, la soledad, tristeza, desamparo y desesperación total de esa madre hace mella en ella, que impotente se ahoga en una cruzada junto a su hijo, sólo que asume como única guerrera no sólo esa batalla contra este terrorismo psicosocial, sino además el castigo de tener que soportar los amargos frutos que su hijo, víctima escolar, vomita involuntariamente contra ella…

“… se ha puesto violento y agresivo conmigo porque soy la persona que más quiere y la mas débil”.

“…ha sido víctima de BULLING, ha aprendido a que el más débil pierde y sólo sabe comunicarse con agresividad. He luchado como una loca pero se encerró en si mismo y soltaba en casa toda la mierda que tragaba en el Instituto. He estado sola en esta lucha y ya no he podido más. Ahora estoy sufriendo por el sentimiento de culpa. Estoy pasando mi dolor volcandome en el pequeño. Los siquiatras sólo dan pastillas…”

“…Pero el pobre ha sufrido en silencio, ha reventado y me ha hundido a mi, mi salud va deteriorándose, voy a pedir ayuda para mi…”

“…Aquí han ido viendo como me hundía y pedía ayuda…”

Estimada A: Siento mucho lo que estás pasando y veo, por lo que cuentas, cómo se reproducen las secuelas de las vivencias de tu hijo. Agresividad latente, tras verse incomprendido, no apoyado y sentenciado a ser carne de cañón porque unos malnacidos decidieron acosarle y derribar su autoestima. Por desgracia esa agresividad a menudo se escupe a horcajadas con quienes sienten PRÓXIMOS en una desigual ley de acción y reacción. Vierten el veneno que han sido obligados a tragar y lo trasladan equivocadamente a la gente CERCANA, que como ellos viven con la sensación de un vacío y una injusticia sin igual. Incapaces de defender su baja autoestima con esos depredadores que lo minaron psicológicamente, incluso con aquellos que siendo testigos mudos nada hicieron, agreden a VERDADEROS familiares con respuestas llenas de actitudes agresivas y radicales, no siendo conscientes que estos mismos CERCANOS también comparten tristeza y no pocas veces incomprensión de los demás.

Son víctimas que canalizan torpemente esa frustración. Frustración debida a la falta de respuestas del por qué les tocó a ellos. Frustración construida con una elevada dosis de aislamiento social y falta total de pertenencia a grupo alguno, tan básico en esta compleja edad. Frustración en definitiva que da lugar a una terrible sensación de inseguridad propiciada por el entorno escolar que los exilia al mayor de los flagelos: la incomprensión, apatía y exclusión socio-emocional. Con esos parámetros prácticamente son incapaces de poder ver que esos PRÓXIMOS son seguramente su salvavidas y únicos ALIADOS; no hablo de allegados o personas físicamente cercanas; ni siquiera de quienes demasiadas veces se hacen llamar familiares de sangre, aunque a veces son extraños emocionales e incluso caducos empáticos con la víctima, cuando no burdos críticos de su situación.

Lamentablemente a veces, ese dolor y soledad acumulados maceran sin parar y un mal día esos presos de tanta injusticia social, castigados al ostracismo de la incomprensión y desidia general, deciden tomarse la justicia por su cuenta, sólo que esa “justicia” sembrada de odio y demasiado dolor, puede dar como resultado algún suceso lamentable, gracias a unos efectos secundarios de un virus oculto por toda una sociedad cínica, cobarde y nada empática, que en modo alguno intervino, previó ni se solidarizó con la víctima y su polucionado entorno socio-escolar. Son las consecuencias de un terrorismo psicológico, consentido por demasiados actores y testigos mudos y, lo peor, disfrazado no pocas veces por demasiadas instituciones, nada garantes …

Todo mi apoyo desde aquí, estimada A. Va para ti Sonrisa

 

martes, 19 de noviembre de 2013

Un caso de bullying terminó en asesinato 20 años después

 

Esperó 20 años para matar a su excompañero de escuela. El ataque ocurrido en una localidad de Entre Ríos es la prueba de las secuelas que deja el maltrato infantil

Adrián Molaro no aguantó más. Tenía 4 años cuando comenzó a recibir el destrato de sus compañeros de jardín de infantes. Las burlas y los golpes continuaron en primaria y luego en secundaria.

A los 24 años cumplió lo que muchas veces había imaginado: matar a Alexis Céparo, su excompañero de clase.

Céparo era el muchacho más popular de su generación, y uno de los tantos que lo habían ofendido a lo largo de los años. Era conductor de un programa de radio en la localidad entrerriana de Cerrito, informa hoy Perfil. El juez acaba de confirmar la condena por homicidio.

Se trata de una historia policial para la que hay remitirse a mucho tiempo atrás en la vida de los dos protagonistas. A principios de los 90, recién se comenzaba a conocer las consecuencias del bullying. El fenómeno se dio desde que existe la vida en sociedad, pero sin embargo hace relativamente poco comenzó a estudiarse como parte de las dinámicas de grupo.

El victimario era un caso de manual para el mundo del maltrato. A falta de amigos, Molaro se había aficionado a las armas. El 21 de enero de 2012, llevaba tres de ellas en su bolso cuando fue a buscar a Céparo. Una la puso adentro del pantalón debajo de la remera.

Bajó del auto y golpeó la puerta. Su víctima reaccionó molesta, como él quería. “¿Qué mierda te pasa?”.

Molaro tuvo el pretexto perfecto. Primero le disparó al brazo izquierdo. “Después no me acuerdo de nada más”, confesó. Los hechos indican que disparó al menos dos veces más y que Céparo no tuvo oportunidad de defenderse.

A la Policía le costó 20 días darle captura, La respuesta del prófugo remitió a los años de guardapolvo.

“Al comienzo eran sólo golpes. Eramos muy chiquitos. Pero cuando crecimos, me escupía, me pegaba; él siempre fue más grande que yo. Al boliche no podía ir porque si me agarraban, me pegaban; en el colegio me empujaba, insultaba a mi familia. Nunca se lo conté a nadie porque no quería involucrar a nadie”, dijo Molaro según el diario Perfil.

Céparo y Molaro eran las dos caras opuestas. El primero era un futbolista de estimables condiciones. Además, era disc-jockey en fiestas, lo que lo hacía carismático para muchos jóvenes de la comunidad.

Por su parte, Molaro era retraído, solitario.

El fiscal Rafael Cotorruelo no se apiadó de los dichos del atacante “Se aprovechó de un chico indefenso”, dijo.

Para la familia de la víctima lo asesinó por envidia. Alexis era todo lo que Adrián quería ser.

Sin embargo, el abogado defensor, Marciano Martínez, hace una lectura más lineal del caso: todo se explica en el maltrato sufrido durante años.

“El bullying es una relación de poder que se ejerce sobre uno, no contra muchos; por eso hay pocos testigos. Es una situación similar a la de la mujer golpeada. Es un joven que por su personalidad, es sujeta a ser víctima de abuso. A Molaro no lo conoce nadie porque siempre fue muy solitario”.

El abogado dice que “es un caso complejo”. “Los peritos psicólogos concluyeron que Adrián padece un “daño psíquico” por una “vivencia de hostigamiento”, concluye.

La familia del asesino asegura que Adrián casi no hablaba del tormento que sufría fuera de su casa. Prefería rehuir las actividades sociales sin hacer más comentarios. Temía decepcionar a sus padres.

En el juicio, el padre del acusado recordó el trauma que significó para su hijo el viaje de egresados, un momento clave de la adolescencia: “No quería ir a Bariloche. Le dijimos que fuera porque iba a ser su única oportunidad. Pero Adrián no quería porque los otros chicos lo molestaban. Cuando volvió, vino mal y con dolores de cabeza. Sólo nos dijo que él ya nos había dicho que no quería ir a ese viaje”.

Fotos: Diario Perfil

Publicaciones relacionadas:

http://www.subrayado.com.uy/Site/noticia/27255/un-caso-de-bullying-termino-en-asesinato-20-anos-despues

http://bitacoraacosoescolarbullying.blogspot.com.es/2011/04/quien-mato-los-ninos-de-rio-de-janeiro.html

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Niña de 12 años se suicidó al sufrir bullying en las redes sociales

 

Niña de 12 años se suicidó al sufrir bullying en las redes socialesUna adolescente se suicidó en Florida tras haber sido fuertemente acosada vía internet durante más de un año por otras compañeras.

Rebecca Ann Sedwick, de 12 años y originaria de la ciudad de Lakeland en el centro de Florida, se mató de camino al colegio, al saltar de una plataforma en una fábrica de cemento abandonada situada cerca de su casa el lunes, informó la oficina del sheriff del condado de Polk.

Su muerte forma parte del creciente fenómeno de jóvenes que deciden quitarse la vida tras sufrir crueles tratos en internet a través de mensajes o aplicaciones de fotos.

Más de una decena de chicas han sido identificadas como posibles involucradas en el acoso a Sedwick, informó el sheriff del condado de Polk, Grady Judd, en rueda de prensa. Ya se ha abierto una investigación policial.

Las autoridades estiman que el acoso duró más de un año. La chica fue "absolutamente aterrorizada en las redes sociales", afirmó Judd.

El acoso al parecer se inició por una pelea en relación a un chico con el que Sedwick había salido algún tiempo, informó el diario The New York Times.

Según la madre de la adolescente, Tricia Norman, su hija recibía mensajes de texto que contenían cosas como "Eres fea", "¿Por qué estás viva todavía?" y "Ve y mátate".

Sin embargo, la vocera de la comisaría, Donna Wood, agregó que la presentación de cargos en el caso podría demorar. "Tenemos que determinar si se cometió un delito. Tenemos leyes contra el acecho por Internet y leyes contra el ciberacoso. Realmente depende de cómo marche el caso", señaló Wood.

La madre había sido alertada hace varios meses por las heridas que detectó en las muñecas de su hija y reaccionó hospitalizándola, confiscando su teléfono móvil, cerrando la página de Facebook de su hija, sacándola del colegio y metiéndola en otro.

Las cosas y el ánimo de Rebecca daban la impresión de mejorar y su madre explicó que "no tenía ninguna razón para pensar que algo iba mal". Su hija cambió de número de teléfono, parecía de nuevo distendida, cantaba en un coro e iba a recomenzar baile como parte de un grupo de animadoras.

Pero secretamente se registró en aplicaciones de teléfono móvil como Kik Messenger y el acoso comenzó de nuevo, afirmó The Times.

"Quizá pensaba que podía manejar todo eso ella sola", declaró la madre, llamando a otros padres a permanecer vigilantes cuando sus hijos "parecen ir bien".

En Kik Messenger, Sedwick dejó dos mensajes para amigas y cambio su nombre de usuario al de "la chica muerta", informó el diario.

Fuente: Infobae, a través de http://www.tiempodesanjuan.com/

sábado, 14 de septiembre de 2013

Asco obligado

 

bullyingManuel Rodríguez G.

Acabo de llegar de una velada de festejo en mi pueblo (San Antonio). Velada amargada cuando mi hija sintiéndose cómoda y risueña con su hermano ha tenido que compartir sitio en una atracción con una aprendiz aventajada de mala gente que llegó a última hora; de falsa harpía, de mala pécora; no de esas que por circunstancias de la vida alquilan sus carnes; sino de esas que procedentes o no de malas madres son ante todo provocadoras y listas como el hambre; de esas a las que por su condición de preadolescentes sabandijas, uno recuerda a su madre, a sus muertos y a muchas otras cosas que el dolor soportado durante tanto tiempo te escupe y te empuja a soltar; cuando ves, como mirando a tu hija, ya asustada, acomplejada e inquieta cuchichea con dos cómplices más, mientras mira con sus ojos oscuros como su alma con complacida reseña y prepotencia a la víctima; a la que vejó, acosó, maltrató con sus bulos, con su derribo y desprestigio en su anterior colegio; mientras se cruza su envenenada mirada con la mía e inicialmente transforma su falsa mirada a una de mosquita muerta, para luego seguir cuchicheando con sus dos amigas, que parecen reírles el comentario mientras mira a mi hija, ya acojonada, incómoda y con la cabeza agachada y taciturna, mientras la vil, pendenciera y prostituida ética de esa basura de 13 años, en un gesto de osadía intenta mirarme y me echa un pulso con la mirada, hasta que mis ojos le muestran el asco, el aborrecimiento y la leche agriada que tanto dolor acumulado por una niña inmadura, dócil, sin picardía y ante todo buena persona, ha tragado durante toda su infancia; ahora ya ahogada en ella.

Ese pulso de miradas la pone nerviosa, la saca de sus casillas y finalmente se refugia, como no en sus amigas; como pasa a menudo con cobardes alimañas. Pierde los nervios y me grita con agresividad - ¿qué miras? -, mientras sigo mostrándole con mi silencio y mi asqueada mirada el infinito desprecio a ese ser repugnante que junto a otros “compañeros de colegio” en su día y hoy intentada, dio con el traste la infancia de mi hija, ya perdida, ya jamás rescatada.

Como dice un amigo mío, espero que esa víbora de ojos sucios pague algún día el daño que ha hecho a una noble e inocente niña, perdida, asustada y acomplejada aún hoy día. Espero que sus padres no se molesten si confirmo y expreso como decía el mismo Unamuno, “me cago en tus muertos” si fue una de esas malas hierbas que emponzoñaron y jodieron a mi hija; en caso contrario que no se den por aludidos; sólo que en este caso tengo y puedo demostrar que la “cagada diarreica” la denominaría yo, se la ganó a pulso.

Para terminar la jornada e intentando endulzarle la velada, aunque fuese artificialmente con algodón de azúcar coincidimos con una ex amiga de Silvia, aludida en la referencia http://vagabundotraslalibertad.blogspot.com/2010/04/dime-que-tiras-al-agua.html

Por supuesto ni saludó ni pareció conocernos…pero ese ya era un mal menor respecto a la minada pesadumbre y autoestima de mi hija.

Espero que quien lea esto disculpe mis excitadas palabras amargas, quizás groseras para algun@s, pero producto desgraciadamente, ni más ni menos, que de estar tragando, aguantando e intentando izar a una niña que perdió su condición alegre y hoy día sigue triste y rota por “hembritas y machitos” gentuza como la descrita.

(Escrito realizado en junio de 2010, a través de http://vagabundotraslalibertad.blogspot.com.es/2010/06/asco-obligado.html )

lunes, 12 de agosto de 2013

Asco y soledad (pero menos con gente como la que se menciona)

 

solidaridadHoy traigo a escena un escrito  de alguien muy cercana a mí,muy especial, frágil y sensible pero fuerte a la vez. Tan fuerte que teniendo en cuenta las sistemáticas muestras de exclusión, burlas, desprecios y acoso desde prácticamente toda su vida, en la que ha tenido bastantes etapas de depresión, ansiedad y frustración (incluso deseos de morirse) sigue teniendo muchas ganas de seguir adelante… Ella, estos días no está aquí. Me la “secuestraron” un grupo de madres desconocidas lideradas por una tal Sara, en connivencia con otras desconocidas ya amigas que sabiendo de su sufrimiento y soledad se hicieron cómplices de ese secuestro consentido y agradecido. (Gracias Sara, Pepi, Mª José, Rocío, Toñi, Lupe… y seguro alguna que otra buena gente que mi memoría no logra traer a escena en estos momentos.

Hoy le tocará piscina, algún refresco y lo mejor: buena compañía de otros chicos que seguro la arroparán. Está en Villanueva, en casa de Sara como hace un año estuvo en Trujillanos junto a Alicia y Rocío, a la que desde entonces le tengo mucho cariño. No puedo acabar sin recordar a familias y gente como Luly, una excelente cocinera argentina y mejor persona aún, que siempre se interesó y preocupó de Silvia, junto a toda su familia en Almendralejo. Tampoco puedo ni quiero obviar a gente recientemente conocida pero que enseguida se aliaron empáticamente con esa asqueada y solitaria obligada niña. Personas como Fina y su hija Marta desde Almería, que nos han ofrecido todo el ánimo, afecto y disposición hacia Silvia porque tanto madre como hija saben por experiencia cómo se siente una joven en esas circunstancias; lo mismo que Rocío, una sevillana auténtica, única y positiva; Kueke (Ana), noble, peculiar y con mucha solidaridad, que también ha pasado por malos tragos análogos; Consuelo y su hija María, que conocen bien el daño que hace la exclusión y el destierro social; Paz, madre y también afectada por este mal social aupando y luchando por Alba, su hija y otra víctima más; como también lo han sufrido y sufren Nerea y Sarai junto a su madre Mary a la que pese a la distancia y malos entendidos no olvidamos. Marta, prima de Silvia y un verdadero apoyo para mi hija; y, cómo no, a Vicen, una entrañable y querida amiga con la que hemos vivido unas pocas pero emotivas tardes aquí en mi tierra y en la suya Valencia y que siempre regaló sorisas y ternura a esa niña Sonrisa 

Gracias sinceras para todas ellas y para, seguramente bastantes más que quizás obvié. Gracias a todas ellas por la talla humana, afecto y solidaridad con la afectada. Os dejo con las reflexiones de esa preciosa joven. Reflexiones duras y vergonzosas. Reflexiones duras para ella. Reflexiones vergonzosas para demasiada gente de mi localidad que no queriendo ni aupar, incluirla ni arroparla, en el mejor de los casos ha mostrado mucha apatía y desidia hacia esa víctima, cuando no la han hostigado o han sido cómplices por omisión o comisión de ese aislamiento y derribo radical. Merece la pena hacer kilómetros alejándonos de tanto aseptico cobarde. Kilómetros que nos han unido a gente más empática, solidaria, receptiva, consecuente, humana, comprensiva y con mucho afecto para regalar. Personas que en un gran porcentaje tienen también hijos con problemas diversos o situaciones desfavorables, futuros inciertos y quizás nada halagüeños pero que han sabido donar parte de sus sentimientos y cariño hacia una joven con sobredosis de soledad y discriminación, que necesitaba y necesita miguitas, muchas miguitas de ternura y empatía.

Va por todas vosotras, amigas, este tema que se anexa al final, de Alberto Cortez y que resume perfectamente la necesidad de un apoyo, de un terrón extra, de unas miguitas de ternura, que antes o después todos necesitamos. Gracias sinceras, una vez más. Abrazos generalizados Sonrisa

Os dejo con el escrito original de la víctima, mi hija…

 

ASCO Y SOLEDAD

soledad

Hace dos semanas, en la piscina municipal de mi pueblo, conocí a una pandilla de niñas con la que creía tener la posibilidad de conseguir amistad, porque fueron ellas quienes me saludaron y preguntaron, ya que eran alumnas del último colegio al que yo había ido. Pero me equivoqué.

Creí haberlas conocido por casualidad y estuvimos hablando de las cosas que nos gustaban. Ellas me contaron que dos de las niñatas que se burlaban y hablaban mal de mí, anteriormente en las Carmelitas, también se metían con ellas. Al creer que estuvieron muy amables conmigo, me ilusioné y pensé que con suerte me aceptarían como amiga. Quedaron conmigo en vernos el próximo día e incluso llamarnos para salir.

Estos días atrás, cuando iba a la piscina echaba un vistazo pero no las veía. Tenia mucha ilusión y ganas de volver a verlas pero nada. El lunes decidí ir a visitar a Andrea a su casa, la chica que más hablaba, que parecía la más simpática y líder del grupo. Le pregunté su número de teléfono y que cuando volverían a la piscina. Solo me respondió que ella no salía apenas pero que sí saliese o fuese a la piscina me avisaría.

Ayer martes, por fin, las volví a ver en la piscina, pero con una actitud muy distinta. Al verlas me acerqué y las saludé pero no me devolvieron el saludo, así que, después de repetir les dije que como no era bien recibida me marcharía y me despedí.

Al darme cuenta, que no querían mi amistad y que lo único que habían hecho conmigo era jugar con mis sentimientos, me sentí de nuevo como una tonta incomprendida y desilusionada. Me sentí fatal, con ganas de mandarlas muy lejos, con rabia y muchas ganas de llorar.

Estoy harta de tanta gente que no tiene en cuenta a los demás. He estado sola desde hace demasiado tiempo, porque siempre me han dado de lado y se han burlado. Ayer me sentí fatal y me entraron ganas de llorar una vez más, pero me aguanté y me hice fuerte porque como dice mi padre no debo darles ese gustó y llorar delante de esa clase de gente que no tiene empatía ni sensibilidad. Las buenas personas no hacen eso. La mala gente sí.

Creo que al final no he perdido nada porque ya no confío en la gente, ya no pueden hacerme más daño del que me han hecho todos estos años. Gente como esa me hace pensar que las buenas personas están en peligro de extinción y que tengo una maldición que se llama soledad.

 

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jueves, 1 de agosto de 2013

Amenaza silenciosa: Mobbing y Bullying

 

Lic. Silvana Giachero

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La violencia en la sociedad se presenta de múltiples formas y en diversos escenarios, en algunos casos de manera tangible y en otros invisible. Las formas de violencia invisibles calan en la vida de los individuos sin dejar marcas ni pruebas directas tangibles, son de orden sicológico y suelen ser muchas veces detectadas en forma tardía, derivando en cuadros de estrés postraumático que condicionan el futuro funcional de sus víctimas, terminando en la muerte sicológica y en muchos casos en la muerte física.

Las víctimas de esta violencia de carácter soterrado transitan en la soledad, en silencio, siendo también silenciadas en el proceso, sin contar con el apoyo natural de la sociedad sino mas bien por desconocimiento, con la aceptación casi naturalizada de los hechos consumados.

Dos formas de violencia sicológica invisible y condicionantes de los derechos humanos fundamentales del individuo son: el acoso moral laboral o mobbing y el acoso escolar o bullying, la primera se desarrolla en el escenario de las organizaciones laborales, la otra en el ámbito de la educación escolar.

Se ha comprobado a través de las victimas afectadas por el mobbing que estas presentan las mismas fases y secuelas del acoso escolar. Por ello el tratamiento conjunto de ambos flagelos responde al reconocimiento de su raíz común.

El resultado del desprecio, la humillación, el destrato, la amenaza, la manipulación perversa la marginación, la estigmatización y el carácter persistente de estos, son golpes a la psiquis que dañan la autoestima al punto de destruir el aparato psíquico pudiendo así generar daños irreversibles de orden psíquico, físico, vincular y económico, con serias consecuencias para la empresa.

La violencia Psicológica enajena a las personas, envolviendo a estas en un espiral que las priva de su libertad en lo particular, atentando en lo general contra la ética y las normas de convivencia, degrada los valores, deteriora a la sociedad, atenta contra la vida misma y en suma contra los derechos humanos.

Los invito a hacer visible lo invisible, a intercambiar y compartir conocimientos, casos e investigaciones de diversos profesionales de nuestro país y del mundo que han profundizado en el conocimiento de las distintas formas de violencia psicológica, constituyámonos con este esfuerzo en la mano que rescata a las víctimas del espiral de violencia restableciendo así la dignidad y la verdad, arrojando luz sobre los hechos.

Fuente: Congreso Mobbing y Bullying a través de http://articulando.com.uy/2013/05/09/amenaza-silenciosa-mobbing-y-bullying/