Acoso escolar e institucional (Pincha en la imagen)

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ACOSO ESCOLAR E INSTITUCIONAL (Pincha en la imagen)

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miércoles, 4 de abril de 2018

Suicidios inducidos por acoso escolar. A la familiar de una víctima


Vagabundo

Antes de comenzar, quiero aclarar a lectores y detractores que todo lo que en estos blogs comento es sencillamente producto de mis suposiciones, de mi dura experiencia y de las muchas hostias que el poderoso establishment reinante me ha infringido a lo largo de demasiados años; tantos como los que lleva siendo "puteada" una joven de 20 años desde su más tierna infancia. Por tanto, estas presunciones y suposiciones  interprétense como simples opiniones y reflexiones personales. Que cada cual las entienda procedentes o no. Yo desde luego me las creo, aunque me reservo esa supuesta “paranoia” con la que a algunos malnacidos les encantaría etiquetarme. Quede ahí ese frágil escudo antihostias por lo que pase…

Hace unos días, me llegó un mensaje a través de uno de los blogs que tengo hibernado por diversos motivos desde hace ya más de dos años ( Repasar  ¿Parada final? ).

El mensaje en cuestión era una solicitud de información de una joven, referente a un  caso de suicidio inducido por el terrible bullying o acoso escolar. Un caso, por cierto enterrado prácticamente desde el suceso del mismo por supongo, demasiada incomodidad global.

Detrás de esa solicitud, se encontraba no una posible víctima directa actual; tampoco una persona que quizás, curiosa y preocupada por circunstancias intentase ayudar a alguien o simplemente conocer la realidad y la cara demasiada oculta de esta tétrica y cínica realidad escolar. Era mucho más. Era y es la hermana de una pequeña, Saray Mondragón, que con tan sólo13 años, presionada y coaccionada se vio obligada a saltar al precipicio, hace ahora cuatro años…

(Consúltese

Aunque desconozco la edad de esta joven inmigrante y aunque soy consciente de que mis palabras pueden hurgar amargamente en el triste episodio de ese pasado cercano, finalmente he querido contestar a las inquietudes y enorme dolor de esa hermana de Saray. No ha sido fácil tomar aliento y escupir tanta vergüenza y aunque, insisto, desconozco si estas palabras dañaran más que ayudarán a esa familiar, por dignidad, ética y por qué no decirlo, por apoyo moral a esa familia, he considerado finalmente que hechos como estos deben salir a la luz pública y mostrar las muchas vergüenzas que hay que lavar y eliminar en esta nuestra cínica sociedad actual. El silencio, en estos casos, entiendo que sólo ayuda a quienes dieron lugar a que la pequeña se viese obligada a dar ese salto mortal y por extensión, a los demasiados testigos mudos y cobardes que por omisión/comisión nada ayudaron. Saray, al igual que demasiadas víctimas no se merece ni este silencio cómplice ni el olvido cómodo y distante, ajeno de tanta gente.

Estimada joven, te contesto:

Conocí el caso de tu hermana por determinadas publicaciones aparecidas en los medios de comunicación. Indagué, dentro de mis exiguas posibilidades sobre ese dramático caso y entendí que había que difundir y denunciar el caso desde mis muy limitadas bitácoras. No sé nada más del caso de tu hermana, Saray Mondragón. Sí sé y compruebo que fue muy llamativo cómo se diluyó ese grave caso de acoso escolar en tan breve tiempo y en tan -cuentan-“civilizada y democrática” nación como es esta nuestra “Grande y Libre España”.

Cuando un caso no se conoce, entierra o no se difunde, desaparece. Es decir, pasa a no existir en la práctica. A fecha de hoy, si se busca con los navegadores típicos por Internet, la sospechosa falta de información sobre el trágico suceso llama la atención;  apenas existe y alguna que otra publicación aparecida en su día ni siquiera se encuentra ya…

Sólo sé que, después de cuatro años de su trágica y vergonzosa muerte (yo denomino a estos casos suicidios obligados u homicidios inducidos), NADIE se acuerda de Saray y de su trágica muerte.
 
NADIE, para vergüenza de todos:

-         Vergüenza de aquellos hostigadores implicados que con sus burlas, rumorologías, críticas, bloqueos sociales, chantajes emocionales, amenazas, manipulaciones, intimidaciones, marginaciones, menosprecios, actitudes soeces y discriminatorias consiguieron aislarla y excluirla del resto de compañeros para luego bajo esa presión cruel empujarla indirectamente a tomar esa fatal decisión de saltar al precipicio.

-         Vergüenza de “compañeros” cobardes, asépticos y vacíos que no fueron capaces de auparla, arroparla y mostrar la empatía debida que se presume es parte del ser humano, para no ser presa fácil y solitaria de tanta rapiña humana, de tanto depredador miserable.

-         Vergüenza de ese colegio “católico” y de quienes se arropan en una religión, sea la que sea, para preservar sus culpas aferrándose al “Divino”, cual actitud sacrosanta y aopologética de sociedades fachas y carcas, como lo demostraron los comentarios aberrantes y cínicos de una vergonzosa AMPA.

-         Vergüenza de todo un Sistema Educativo que facilitó el corporativismo hipócrita y cómplice de todas las instituciones implicadas para que el caso de Saray se quedara en un suceso triste y poco más, cual jodido accidente esporádico, puntual y excepcional.

-         Vergüenza de la opinión pública y de la inmensa mayoría de los medios de comunicación nacionales que, cual ave de rapiña, sobrevoló el caso cual cadáver ya extinto y comido, sin importar las extrañas circunstancias y gravedad del caso, quizás por impertinencia o incomodidad del asunto.

-         Vergüenza de toda una sociedad en su conjunto que, me temo fue adormecida, manejada e incluso desinformada para que ese grave caso de suicidio inducido fuese un caso de tercera categoría; un mal menor, poco interesante y menos aún recomendable para que la elite que maneja los medios de comunicación y por tanto, la política de este “grande y libre país” lo diese a conocer. No era recomendable para los simples y abducidos ciudadanos de a pie que una “vulgar sudaca” pusiera en entredicho la “honesta” responsabilidad del Sistema Educativo; tampoco la “virginal honorabilidad” de reputadas congregaciones católicas…

-         Vergüenza y asco de minusvalorar, disfrazar y ocultar el caso porque Saray, sencillamente era colombiana  y eso en esta España de hoy lamentablemente como en esta España de siempre, para no pocos es sinónimo de diferenciación e infravaloración, motivos para que la vil xenofobia y racismo de unos contribuyese a que Saray psicológicamente fuese vapuleada, linchada y finalmente empujada tras tantas coacciones grupales a saltar desde ese quinto piso.

Lamentablemente, según su colegio, ese salto fue el que una niña da a quien ama, a quien anhela abrazar

para reunirse con nuestro Señor, gozando del descanso y la felicidad eternas junto a la Virgen y a Madre Alberta”

Para sus hostigadores directos y muchos de los que conformaron ese equipo de cómplices y cobardes testigos mudos, me temo que el hecho de saltar al precipicio de esa pobre niña representó para sus escuálidas y muy subdesarrolladas empatías el burdo castigo que impondría una autoridad fronteriza, cual vulgar retorno a su país de destino, sólo que el viaje de ida no fue a la hermosa Colombia sino a un limbo cínico y desdichado. Un viaje obligado a ninguna parte sin posibilidad de retorno.

Tengo una hija que ha sufrido y sigue sufriendo el azote de este terrorismo psico-social y educativo que representa el acoso escolar. He de reconocer que aunque ella afortunadamente no dio ese paso desdichado y fatal hacia la muerte, de alguna forma también la he perdido. Ella ha cambiado radicalmente, tras las enormes secuelas psicológicas y conductuales que tanto daño y mella han hecho en su personalidad; tanto que a día de hoy, perdida y desubicada, desconoce quien quiere ayudarla y quien pretende dañarla. Confieso que estoy asustado y muy preocupado porque ya no sé cómo ayudarla. En este sentido, quienes somos víctimas de ese terrorismo (víctima principal y familiares más cercanos) sabemos por defecto y por experiencia que nadie nos ayudará. Tampoco ella lo pone fácil y es reacia a recibir ese apoyo necesario. Sus muy duras vivencias la han marcado de por vida. Ella no es ni será ya nunca la que fue y conocí.

Hace escasas fechas mencionaba y recordaba el caso de tu hermana Saray, entre otros, en un escrito a unos típicos “perritos falderos” que sustentan la dirección de un centro donde mi hija sólo pudo aguantar un trimestre y no más:

“Respecto a la falta de escolarización referida por ustedes, ya les recordé también el obligado exilio de mi hija, tras manifestaciones muy graves sobre su integridad física, dado el calvario sufrido en anteriores escuelas. Yo, al menos, cuento hoy día con mi hija, muchas otras familias desgraciadamente no pueden decir lo mismo. Les recuerdo unos pocos casos de suicidios inducidos por ese cáncer silencioso, cómplice y cobarde denominado acoso escolar; unos pocos casos de los muchos que se ocultan a la opinión pública; casos como el de Jokin Cebreros en 2004, tras tirarse de la muralla de su localidad, Hondarribia, que ni mucho menos fue el primer caso de acoso escolar en España, aunque sí el primero en alcanzar trascendencia mediática; el de Carla Díaz Magniem en 2013, la chica que se tiró por los acantilados en Gijón con tan sólo 14 años; Sarai Mondragón, joven colombiana con 13 años; Mónica Jaramillo con 15 años, Arancha, chica de 16 años que se tiró desde un 6º piso en Usera; Diego un chico de 11 años que se tiró de un quinto piso, hace ahora dos años; Alan de 17 años hace un par de años; Lucía, joven murciana de 13 años que se quitó la vida hace apenas un año, al igual que Unai con 12 años; Zulima de 16 años que se quitó la vida el pasado 19 de noviembre, como también lo hizo la joven de 17 años, Elisabeth en Navarra … todos/as ellos/as de una forma u otra obligados/as a ir a un lugar donde lo de menos era el aprendizaje, socialización y cooperación, como tan repetidamente se nos cuenta…”

Me quedo en este tintero virtual a muchas víctimas: Cristina Costa, que con 16 años, se vio obligada a tomar una fatal decisión, el 24 de mayo de 2005; como así también lo hizo Daniel Peña Sánchez con 19 años, el 21 de diciembre de 2013 y tantos otros que de un modo u otro sintieron esa presión cruel y despiadada de una manada de sinvergüenzas secuaces para, como presa fácil, verse obligados a tomar tal decisión radical y trágica. Supongo que entre esas muchas víctimas, no habrá pocos casos de anónimas y olvidadas víctimas que habrán sido dadas de “baja” por suicidios sin más; sin aclarar el origen nuclear de tan fatal decisión. He de recordar que Jokin fue la primera víctima oficial de este terrorismo disfrazado en el año 2004. Primera víctima oficial de este cáncer socio-educativo pero me temo ni mucho menos la primera víctima real. Apuesto que, lamentablemente, tras el anonimato se ocultan muchos más. En cualquier caso, ¡qué poco hemos aprendido! y, lo peor ¡qué falta de coherencia y responsabilidad de quienes se denominan garantes institucionales!, entre los que destacan las respectivas inspecciones educativas, responsables políticos de turno y, por qué no decirlo, fiscales y Jueces que a menudo lejos de indagar e investigar adecuadamente se escudan en archivar casos tan graves e incómodos como los aquí comentados.

Aunque son sólo algunos ejemplos, todos los casos expuestos son consecuencia de una indecencia y cinismo exacerbados, ligados a la inacción, omisión de socorro e incluso comisión de posibles delitos penales.

 


Personalmente el caso de Saray representa para mi una vergüenza ajena y bajeza enormes, extremas, que dice muy poco de mi país; de sus dirigentes y responsables e incluso de mi gente. En este sentido, el silencio de este caso ha sido un silencio cobarde, mísero y nada consecuente con la actitud de cooperación, dignidad y apoyo a quien lo necesite; más aún si cabe a una niña que tan sólo contaba con 13 años.
Me da igual su procedencia, raza, religión, ideología, cultura, identidad sexual, etc.
 
En este sentido, estimada hermana de Saray, sólo puedo ofrecerte a ti y a toda tu familia mi pésame más sentido hacia ella.
 
No puedo ni quiero entender actos tan lúgubres y mezquinos para empujar a un ser a la muerte; más aún con tan escasa edad. Saray no saltó. Como demasiadas víctimas, fue obligada por presiones y coacciones a tomar esa fatal decisión. Estas muertes no son simples suicidios, entiendo que representan homicidios inducidos.
Si dura y triste es la ausencia de un ser querido; más aún lo es a estas tempranas edades y, sobre todo, en estas vergonzosas situaciones, donde siempre impera el que algún aprendiz de psicópata elija a la víctima por alguna diferencia o peculiaridad, independientemente de que ésta sea positiva o restrictiva para los demás, pero a la postre diferencia. Y es que, no lo olvidemos, este tipo de depredadores no tienen luz propia. No saben ni quieren aceptar que para brillar no hace falta apagar la luz de los demás. Luz que demasiados cómplices no se atrevieron a preservar. Luz propia que seguro Saray, esté donde esté, seguirá transmitiéndonos.
 
 
 
Un abrazo para todos vosotros, familia Mondragón. Mucho ánimo.

 

 

jueves, 22 de febrero de 2018

Acoso escolar : “NO QUIERO PROBLEMAS”


Vagabundo

Acoso escolar Consecuencias Resulta muy triste haber conocido, en esta docena de años largos que junto a mi hija llevo soportando el acoso y derribo escolar, social e institucional a demasiados testigos cómplices y cobardes, mal denominados testigos pasivos a secas. Algunos mudos. Otros incluso proactivos, pues lejos de implicarse y defender a la víctima la utilizan cual árbol caído para dañarla aún más e intentar ser reconocidos por el grupo de hostigadores. Son los típicos “perros falderos y trepas” que suelen ejercer un papel de auxilio y reconocimiento pseudosocial respecto al depredador principal de esa organización tóxica y perversa. Pretenden entrar en la pirámide cobarde que el hostigador y sus secuaces construyen con el fin, unas veces, de subir peldaños en esa organización mafiosa; otras simplemente para no ser objetivos de ese clan violento y mísero, porque no pocos de ellos han conocido de algún caso de gente próxima a ellos que sufrieron esta lacra socio-educativa y temen ser los siguientes.

Respecto a los testigos mudos es fácil detectar sus distintas formas de ejercer esa pasividad cobarde y, a la postre, esa complicidad que dota de gran poder al pseudolíder de la manada, pues ello incrementa notablemente el ego de este tipo de sujetos. Esa complicidad pasiva y cobarde suministra al posible aprendiz de psicópata aventajado una sobredosis de narcisismo y reconocimiento de sentirse el (falso) centro de atención, el “amo”. Un verdadero “chute” de autoestima artificial a costa de una víctima más.


He de confesar que he conocido a demasiados testigos pasivos y cobardes. He de reconocer que cada uno de ellos me defraudó y me infringió con sus actitudes frías y distantes mucho dolor y una enorme desilusión, a pesar de que entre ellos se encontraban supuestos amigos e incluso familiares. Entre esos testigos mudos y cobardes hay quienes miran a otro lado porque temen entrar en conflicto con terceros, a pesar de que son conscientes de que hay un claro daño hacia la víctima. Son individuos muchas veces ligados a la víctima: Compañeros, supuestos amigos o relacionados con el núcleo principal de ese hostigamiento sufrido: profesores, psicólogos, médicos, asistentes sociales, abogados e incluso familiares. Cuando se les pide auxilio o cierto compromiso, a menudo se esconden en absurdas lógicas interesadas, pero nada éticas ni coherentes; evitan tomar parte en el asunto porque ello les incomoda y coloca en una situación poco interesante frente a terceros; algunos reconocen en privado que ello les puede causar enfrentamiento con superiores o simplemente problemas que es mejor no mostrarlos. En definitiva, se agarran a la frase hipócrita y nada ética:

“No quiero problemas”

Seguramente las palabras que más duelen y más daño hacen; tanto o más que la que pueden infringir los propios hostigadores porque vienen de personas a las que, en principio, se les ha elegido, se ha creído en ellas, se les ha suministrado una sagrada información personal e íntima, se les ha pedido ayuda, colaboración, cooperación, solidaridad, implicación, empatía…

“No quiero problemas”: Frase de tres únicas palabras que finalmente se diluyen, se tornan vacías, como esa llamada única y de auxilio antes de ser condenado y linchado. Frase que coarta solidaridad, esperanzas, justicia y dignidad; esas que apenas vemos y sentimos ya, cuando tras llamar a tantas y tantas puertas se nos cierran sistemáticamente, sin tener la posibilidad de expresar el demasiado daño que venimos arrastrando y soportando víctimas y familia.
 
¡No quiero problemas!

Sólo me queda preguntar, ¿qué pensarás tú, potencial víctima en un posible futuro cercano, que quizás te hayas acomodado en esa frase socorrida pero tremendamente cínica cuando seas presa de ese terrorismo psicosocial?...

Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas,
guardé silencio, porque yo no era comunista,
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata,
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté, porque yo no era sindicalista,
Cuando vinieron a buscar a los judíos,
no protesté, porque yo no era judío,
Cuando vinieron a buscarme,
no había nadie más que pudiera protestar

Martín Niemöller 1946
 
... y parece que fue ayer

miércoles, 19 de julio de 2017

Parental Click: Una aplicación app contra el acoso escolar

 Acaba de salir al mercado una aplicación creada para luchar contra el acoso escolar. Se trata de Parental Click.

 

Parental Click: Lucha contra el acoso escolar

 
La idea de esta aplicación surge de un abogado español, Pedro Valle, en colaboración con el grupo de psicología "Psiconueve" y la consultora tecnológica "Grupo Hasten".

La aplicación con control parental recopila pruebas del acoso que el menor pueda estar sufriendo, algo vital e importantísimo, dado que un gran número de casos de bullying o acoso que se denuncian en los juzgados terminan desestimándose por falta de pruebas. De este modo, con dicha aplicación, estas pruebas quedan registradas, permitiendo a los padres recoger pruebas del  acoso que sus hijos puedan sufrir de una manera legal en caso de juicio, por lo que dichas pruebas podrían ser utilizadas en un proceso legal y legítimamente.

Parental Click permite el acceso al historial de navegación, llamadas y redes sociales; nuevos contactos; visualización de fotos, vídeos, etc que se envíen o reciban, aún incluso de que sean borrados; geolocalizar al hijo, etc.
Tampoco se vulnera el derecho a intimidad del menor, ya que 'Parental Click', es una aplicación de control parental que se instala, tras el consentimiento del menor. Tanto los padres como el menor conocen los datos a los que se tiene acceso. La idea de Parental Click es prevenir a esos peligros que hay en la red con la complicidad y confianza entre padres e hijos.
 

Esta aplicación puede descargarse en Google Play, aunque no es gratuita. El precio de la suscripción anual es de 29 euros.

 
Información recogida de
 
https://androidphoria.com/ y de http://www.europapress.es/
 

viernes, 9 de junio de 2017

Acoso escolar: Manipuladores institucionales

 
Vagabundo
Quienes somos víctimas del temible acoso escolar o bullying: víctima y familiares cercanos, hemos sido maltratados, vejados y perseguidos no sólo por un/a vulgar macarra y sus pandilleros secuaces. Cuando nos hemos vistos obligados a denunciar esta situación de desprotección, violencia física y sobre todo psicológica, dada la más absoluta indefensión, inacción y ninguneo de los supuestos garantes; en este caso colegios y entramado educativo, el efecto resultante ha sido el llevar a la práctica ese dicho tan conocido: “la mejor defensa es un buen ataque”; ataque basado especialmente en la política de “Divide y vencerás” Para ello las direcciones de los colegios, guiados por esa especie de policía política denominada Inspección, comenzará una guerra sucia de bulos, rumores y descréditos no sólo hacia la víctima principal, sino lo peor hacia la familia, a la que se le tildará frecuentemente de inadaptada, desestructurada, conflictiva y negligente, en el mejor de los casos; rumorología que usará como elementos dispersadores y tóxicos no pocas veces a las propias asociaciones de padres, frecuentemente alineadas y seleccionadas por las propias direcciones de los centros implicados. En esa caza de brujas, el oscurantismo, mezclado con bastante ignorancia y no pocas veces la falta de ética, cuando no embadurnada de un exceso de cinismo, hará que ese tóxico gas rumorológico dañe hasta las entrañas a esa familia que un día se vio obligada a denunciar. Rumores y bulos que se acrecentarán cuando entren en juego no sólo falseados informes del entramado educativo; sino además de apandadores cómplices de otras instituciones: Servicios Sociales, Familia y Menores y un extraordinario contubernio de vergonzosos trepas y correveidiles pandilleros adoctrinados, cuya misión final será “mostrar la supuesta limpieza ética y garante de las instituciones implicadas”, con tal de que se escaparate corrupto brille y sea publicitado como virginal e íntegro.

Si las situaciones de maltrato y acoso se reproducen y se destapan, las instituciones públicas implicadas se encargarán de manipular las cifras, resultados y crudas realidades de este terrorismo institucionalizado del acoso escolar para reconvertirlas en una imagen pulcra de interés, preocupación y atención hacia las víctimas; víctimas que según “sacrosantos” dirigentes políticos y burócratas asociados se minimizarán y casi erradicarán hasta quedar el fenómeno vergonzoso y venenoso del acoso en prácticamente “burdas excepciones”; y con ello recalcar esa famosa frase cobarde y falsa que tanto repiten la inmensa mayoría de responsables de los colegios: “En este colegio no hay ni ha habido caso alguno de acoso escolar”.
Mientras tanto, cada día se suman más casos de este cáncer silencioso y cobarde, que sufrirán jóvenes y familias; jóvenes afectados de por vida por esas secuelas perdurables en forma de frustración, estrés postraumático, inseguridad, labilidad emocional, exclusión y no poca agresividad latente y amargura; marcadas no sólo por el hierro candente del aprendiz de psicópata de turno, sino, quizás lo peor, por las instituciones que se presumían garantes y defensoras de los derechos de los afectados, pero que con una sobredosis de cinismo, hipocresía, síndrome de negación, inacción, ninguneo y mucha mucha cobardía, miraron hacia otro lado, se desligaron de sus deberes en el mejor de los casos e incluso se atrevieron a crear bulos y denunciar miserablemente a aquellas familias que se vieron obligadas a denunciar tan graves actos hacia sus hijos.
En la sombra, autoridades judiciales que siguen bostezando a menudo ante tanto desalmado institucional, con una impresión particular de incomodidad, dejadez o sencillamente complicidad pasiva antes hechos que presumo enquistados. Pero es sólo mi impresión, ¿o no?
Y es qué resulta muy fácil y barato joder y arruinar la armonía y derechos de tantas familias, en un prostituido país que presume de ser muy avanzado e igualitario! Democrático cuentan…

miércoles, 1 de marzo de 2017

Bullying o acoso escolar: ¿“Cosa de niños”? No, ¡indefensión!

 
ACOSO ESCOLAR o bullying
Manuel Rodríguez G.
Esta es la realidad de la postura muy generalizada de los centros escolares ante el acoso escolar que se da en ellos (Ver el siguiente vídeo de “Proyecto bullying”, donde el colegio y mal denominados “compañeros”, se desentienden ante la solicitud de una simple entrevista

http://www.cuatro.com/_8af8b55b 

 

 
Síndrome de negación y ninguneo de esta violencia silenciada y disfrazada. Con ello además el mensaje y aprendizaje de hostigadores y víctimas son palpables:
- Los hostigadores se fortalecen y siguen entrenando su muy nefasta empatía, e incluso su posible psicopatología latente, ante el premio de que el centro se desentiende o se alía indirectamente contra ellos, al negar estos gravísimos hechos; mientras que otros compañeros se suman al linchamiento de la presa elegida por el pseudolíder. Un redito muy jugoso para el ego de quien tanto daño hace. Un aprendizaje muy “productivo”.
- Las víctimas recogen el mensaje de que, ante este terrorismo psicológico, finalmente caen derrotadas ante la indefensión aprendida y asumida de que nadie va a ayudarles; menos aún los muchos cómplices directos e indirectos en el contexto del aula (dirección y profesorado del centro incluidos), donde a menudo tendrá que luchar con el fantasma del chivo expiatorio fabricado: “Si te está pasando a ti te lo habrás merecido, algo habrás hecho, eres torpe e inadaptado, debes espabilar, algún problema tendrás…”.
Esa indefensión asumida romperá los esquemas de muchos derechos inherentes al individuo; entre ellos al básico del respeto personal a todos los niveles. En el mejor de los casos, si esa dañina dinámica no para en el aula y en el contexto social de la víctima, el daño sufrido será irreversible, con serias secuelas psicológicas que la víctima sufrirá de por vida: ataques de ansiedad, frustración, inseguridad, baja autoestima, distimia, labilidad emocional, estrés postraumático, fobia social, propensión a adicciones, agresividad latente ante la gran soledad y amargura de sentirse desplazado socialmente y un largo etc. Eso, en el mejor de los casos; o sea en lo menos malo.
En el peor de los casos, cuando además del vacío y ninguneo de estos graves casos en el contexto escolar no se produce el apoyo proactivo por falta de alerta, subdimensión del problema y/o comunicación de los familiares directos, esa indefensión aprendida y asumida puede dar a lugar a un suicidio inducido; inducido por tanto cómplice cobarde que habrán ayudado al acosador, a un posible candidato a psicópata, para que el día de mañana, ya aventajado y experimentado, hostigue e intente hundir en su entorno a cualquiera que conviva o se cruce con él en su camino: con la pareja, en el trabajo, en su entorno familiar y social...
Tarde ya, demasiado tarde ya, se hablará de violencia social, familiar y cómo no de violencia de género. Se contabilizarán las consecuencias de actos violentos y transgresiones, sólo que casi nadie hablará de la anamnesis social, de la génesis de atrás, de lo que hipócrita y míseramente se ocultó por toda una sociedad, y sobre todo, por unos garantes institucionales, sistema educativo a la cabeza, para que ese terrorismo socio-educativo se quedara en un simple “cosa de niños”, aquí nunca hubo ni habrá acoso escolar”.

lunes, 7 de diciembre de 2015

Acoso escolar o bullying: “Maricón el último”

  Vagabundo bullying fueraTras más de cuatro años y medio desde la apertura de este blog,   CONTRA EL ACOSO ESCOLAR O BULLYING y prácticamente un millón de visitas, poco o nada ha cambiado: Demasiadas víctimas inocentes con secuelas muy graves y permanentes; demasiadas alimañas sueltas, demasiados observadores mirando a otro lado: cómplices silenciados o en el peor de los casos al lado de los hostigadores, al lado parece ser de los “vencedores”, de los dominantes, de los opresores, de los que ningunean tantos casos de acoso y derribo hacia víctimas y familiares; opresores que, en demasiados casos, por inacción, consentimiento e incluso apoyo de las instituciones implicadas se hacen cada vez más fuertes y poderosos. Potencian su ego y alimentan su psicopatología con esta farsa socio-institucional donde las máximas parecen ser: - Para el depredador “hunde a quien corresponda pero que no se note“. - Y para la víctima: “No se te ocurra denunciar el acoso al que estás siendo sometido y menos dudar de la sacrosanta justicia de las instituciones porque sino serás linchado”. Y es que parece ser que en pleno siglo XXI seguimos ejerciendo la filosofía de la muy vulgar frase, pero me temo muy llevada a la práctica “maricón el último”.

NOTA:

Tras bastante tiempo "guerreando", el presente blog se cierra temporalmente (no sé si definitivamente) por falta de apoyo social y agotamiento de quien escribe.
Gracias a todos los que seguisteis esta bitácora de denuncia y sobre todo a aquellas personas que de un modo u otro me animasteis a luchar contra esta lacra socio-educativa, sustentada desgraciadamente por tanto trágala institucional.








domingo, 6 de diciembre de 2015

MIRAR HACIA OTRO LADO

 
 "Si” mirar hacia otro lado, alimenta el fenómeno, el agresor se siente cada vez más impune y la víctima, más sola". Nos encontramos en una sociedad que cree que el acoso escolar es un conflicto puntual, que son cosas de niños y que simplemente es un juego
Nadie le da el nombre de que es un juego perverso y de dominio que dejara graves secuelas a nuestros hijos que perduraran en el tiempo.
Produce un daño físico y sobre todo psíquico que es muy difícil de demostrar, porque ese no deja huella visible simplemente victimas que su único compañero es el silencio.
Vivimos en una sociedad que condena la violencia pero a su vez tolera las mas cotidianas, le pegan lo normal, le insultan lo normal.
Pero no debemos olvidar que estos angelitos que maltratan hoy, continuaran con los malos tratos cuando sean adultos. No nos engañemos son delincuentes del mañana ,nadie les ha enseñado el precio que deben de pagar por su delito .Porque no nos olvidemos que el acoso escolar es un delito y para ello hay que ponerle un precio o un castigo que actué de manera ejemplar hacia la comunidad educativa y desaliente a su vez a posibles presuntos delincuentes.
“Si” siempre delante presunto, porque debes demostrar que lo que tu hijo denuncia es verdad .Pero creo que cuando un menor es vejado se nota ,se siente cuando padece .Eso hace que su autoestima caiga en picado y muchas veces se sientan culpables y avergonzados .No sea que además de victimas sean chivatos…. .Por eso callan e incluso con sus propios padres.
Cualquiera puede ser victima, simplemente estar gordo, llevar gafas, ser demasiado listo puede ser la excusa .Pero no hay que olvidar que los demás compañeros y sus profesores sufren la fuerza que ejerce el matón, interrupciones en clase, burlas, pintadas etc...
¿Nadie se quiere dar cuenta? ………..
¿Mirar hacia otro lado, puede solucionar el problema ?......
¿A quien protegen con la ley del silencio ?.............
Es hora de reclamar ya no pedir soluciones a los poderes públicos, pero estos de momento solo aportan medidas ineficaces ,expedientes disciplinarios que nunca llegan ,falta de autoridad del director del centro para expedientar inmediatamente al acosador un proceso burocrático que solo va encontra de la victima y que da mas garantías al acosador que ha la victima que como siempre es que debe abandonar el centro.. Lo único que consiguen es seguir aumentando el problema, pues los angelitos se crecen…………Es el momento de de proteger a la victima no asignarle una cifra, no buscar el porque de la agresión en alguna carencia del niño, puede que así buscarían el porque se merecía que le pegaran y guardar el buen nombre del centro.
La violencia se puede combatir pero:
¿Dónde estuvo la prevención que tanto se nombra?.
.¿Donde estuvo la mediación ?pero no hay que olvidar que no puede existir mediación cuando hay una victima y un agresor .Seria como decirle a una mujer maltratada que le sentarán enfrente de su agresor y poder pactar que días le puede pegar .
Desgraciadamente “ la ley del silencio” “nada ocurre” entre iguales se sigue manteniendo en una sociedad permisiva .Pero lo que es lamentable es que sigamos cerrando los ojos a la realidad ,a lo que verdaderamente ocurre en las aulas ,a esperar desgracias de muertes de adolescentes ……..…pero desgraciadamente es así .solo nos queda esperar las maravillas de los observatorios y la lucha de los que reclamamos la protección inmediata de las victimas .
Mi recuerdo y lucha para Jokin,y para todos Jokin que son solo cifras para aquellos que miran para otro lado y que cometen el mismo delito . Ser acosador es gratuito .Pero mi hijo no volverá a repetir “ME MANDAS A LA GUERRA”.
Fuente: http://noalacosoescolar.blogspot.com/2007/05/mirar-hacia-otro-lado.html